Donde nace el tiempo

Pepe Cáceres 

LÓGICA LÚDICA EN ACCIÓN CONTINUA

Las obras de Pepe Cáceres que se exponen en el MAC son pinturas de pequeño, mediano y gran formato, todas ellas conforman un recorte puntual de una serie mucho mayor, que se encuadra dentro de la Abstracción geométrica, el Minimalismo racionalista y cierto Manierismo matemático en su estética post-constructiva.

Aparecen los grandes planos oscuros, los contundentes rojos y algunas osadas estridencias en plata u oro, que su intuición transforma en fuertes puntos de apoyo a las formas. Deja su huella en las marcas e incisiones de planos arañados, en impulsivos esgrafiados que se contraponen a las grandes superficies tranquilas de color. Repertorio cromático que incluye blancos, difusos grises y territorios de no color. Texturas que marcan informales dinamismos que, inmediatamente, las geometrías vuelven a dominar y a marcar su rumbo claro, contrarrestando cualquier sorpresa en la intervención.

Mínimos planos a veces, enmarañadas superposiciones otras, contrastes propios del método lógico-concreto de la ingeniería formal. Así se van conformando las imágenes, en condensaciones y desplazamientos, logrando metamorfoseadas síntesis, en el curso de la sintaxis compositiva.

Hay una evolución y un cambio de las formas, en el proceso creativo del artista, esto se deja ver en alguna transparencia que muestra lo que no fue. La geometría en todo su esplendor es la gran protagonista gráfica-pictórica de una representación sin argumento aparente, pero plena de contenido plástico y síntesis expresiva.

La abstracción es el denominador común en la obra de Pepe Cáceres, es el propio motivo plástico, asumiendo, desde este artista, un lenguaje íntimo, una lírica expresiva y un alfabeto  trascendente a las formas, haciendo realidad la auténtica jerarquía pictórica en acción, en cambio, el acontecimiento plástico es la tensión, en una dialéctica siempre desbordante entre oposiciones de verticales y horizontales. Las propias leyes plásticas, que en su gestación continua, de planimetrías superpuestas y dinámica constructiva, hacen a una lógica lúdica, están planteadas como acoplamientos, pensadas como ingenierías propias de los juegos de encastres.

Los espacios entrecruzados crean laberintos inesperados, que se vislumbran como confluencias, desde donde surge el germen de la estructura espacial, conformando a la vez cuantiosas ordenaciones internas, regimentadas por una logística pensada, determinada y medida.

Este artista convierte a las imágenes en una sucesión dinámica de exploración de las formas y de los planos actuantes, construye un armazón de sostén con combinaciones y agrupamientos, transforma los desplazamientos, en efectos propios de la invención perceptual, donde la fragmentación funciona como uno de los recursos compositivos y como principio constructivo.

Pausas y obstáculos que consagran tramos, recortes y sumatorias de verdaderos “artefactos visuales”, con una óptica personal, llena de enigmáticas implicaciones intuitivas.

Sus estrategias geométrico-matemáticas producen efectos que requieren de la atención de quien observa, para poder captar y dominar, aunque sea en parte, el encadenamiento de proporciones y equilibrios intrincados, y poder así, simplificar las formas de sus arquitecturas racionales.

Rigurosos encubrimientos, despliegues formales, rompimientos constructivos, todas maneras de encarar los entrecruzamientos que van develando misterios y escondiendo entre su madeja planificada, imágenes soterradas. Mecanismos internos, en secretos dispositivos, van generando una trama caleidoscópica, que marca el contrapunto entre orden y desorden de una entropía velada que aflora en todas sus obras.

Debemos recurrir a la imaginación simbólica para descifrar lo que se nos presenta a la vista. La obra de Cáceres puede leerse, abarcarse y encontrarle sentido, sólo si podemos proyectar más allá de sus complejos procedimientos, más allá de sus operaciones racionales y podemos así, descubrir los mecanismos simbólicos perceptuales, de una semántica polivalente en sus particulares morfologías. Este no es un producto con fantasías argumentales ni metafóricas, es la exacta administración de expresividad sensible, validada por una inteligencia clara, se trata de una metamorfosis poética de invención visual, elaborada por un verdadero alquimista de las formas.

Lic. Stella Arber

Directora MAC UNL