Retroalimentación de ritmos y mundos

Corina Bolzico

VÍNCULO CÓSMICO
 

Puntos, líneas, óvalos, cintas de Moebius en reiteración, son los elementos que utiliza como puntos de partida y de llegada esta artista, construye sus obras desde las ideas de un pensamiento en producción permanente y logra unir la materia orgánica e inorgánica con lo sensorial vinculado directamente a su idea primigenia, dando desde el lenguaje visual una significación para sus estructuras. Lo que desea con su mente lo concreta con sus imágenes, petrifica de alguna manera las convulsivas ideas que sólo son sensaciones visuales en sus inicios, para luego crear formalmente lo que pensó. Las imágenes de Corina Bolzico son una afirmación concreta y absoluta de la vitalidad y plenitud de la conciencia original.

Cada serie brota y se multiplica en infinidad de obras que aluden a la misma intensión, sólo que cada una presenta diferencias sustanciales que la determinan como nueva y original dentro de la propia serie evocada una y otra vez. El clon es una figura que ella usa y que supone un doble en tiempos simultáneos, siempre hay un par de elementos que como en un juego se presenta en distintos lugares de las salas.

La artista es dueña de una privilegiada actitud contemplativa del propio universo referencial, experimenta una conexión reveladora, que pareciera va dictando conceptos muy claros vinculados con lo visual, con lo sensorial y hasta con lo astrológico.

De este modo ella no hace más que alinearse allí donde la naturaleza hace su trabajo, es decir, se deja llevar, percibe, es parte del cosmos y cuando toma conciencia, determina claramente que vio, que encontró, que sacó en limpio.

Así la urdimbre está tejida, las series planteadas, eso es todo, ya lo logró, sólo falta cada vez que quiera, dar una vuelta más a su cosmogonía sin sobresaltos.

Su agudeza mental la lleva a transformar ese estado casi místico en imágenes. Construye y ejercita casi obsesivamente sus obras, no deja nada sin resolver, no deja de ejecutar aquello que alcanzó. Casi como en un infinito espacio temporal, se mete, se apropia y sale para volver una y otra vez, anclar imágenes puntuales, desarrollarlas, recorrerlas y dejar abierto el paso para otras mas que vendrán para seriar el conjunto.

Despeja, limpia de toda polución, ningún dato está fuera de lugar, ni aparece nada contraproducente. Se aceleran los tiempos visuales en pos de la claridad de la imagen, no es fácil declarar todo en un solo tiempo y lugar.

Corina Bolzico sabe que lo logra, es parte de su don dejar lugar, hacer silencio entre los elementos actuantes para dar cuenta de ausencias, fuertes y contundentes y de presencias de igual magnitud.

Los medios que utiliza se presentan modestos y simples, sabe bien como dejar las huellas de cada material que utiliza, el metal no la sorprende, las piedras le son útiles, los hilos le dan la trama que necesita, cada elemento desempeña un papel que cobra mayor fuerza y significación en su multiplicación continua.

Con los objetos pasa lo mismo, sólo cobran fuerza mediante la réplica continua, su uso repetido es una de las claves, cada elemento desempeña un papel, en su multiplicación.

Las variaciones de tamaño disciplinadas en mínima amplificación, producen un pasaje visual armónico, sin quiebres bruscos, el que observa lo hace tranquilo, sin sobresaltos, y se encuentra con la totalidad antes de ver los fragmentos, así se capta de una sola vez la substancia de las imágenes de estas obras.

De acabados pulcros, su impecable factura le da a las obras un aura de tranquila armonía que se transmite a todo el espacio. Los pequeños formatos ayudan a esta estrategia visual, al igual que la monocromía de la mayoría de las obras. Ya sean objetos escultóricos instalados, o cajas-cuadros, todos son de un riguroso accionar visual.

Aunque herméticas y casi crípticas en su concepción y fundamento conceptual, son de fácil acceso visualmente hablando, simples, claras, bien construidas, dejan fluir la mirada entre vacíos y puntos de dinámica visual, sencillos para quién los mira.

Justo es en los vacíos, donde se palpita gran parte de la intensión de la autora, aquí es donde juega un papel importante lo relativo, donde no hay pronunciamiento que valga, ni método, ni contraseña, es en los vacíos, en las ausencias, donde está la incertidumbre. Se volatiliza la estructura y da lugar a lo flexible, a lo que cada uno interpreta que hay allí.

Sin artificios crea con geometrías parciales y lúdicos automatismos, sus seguidillas visuales, desde una mirada abarcativa, reveladora y concreta.

 Presa de una intensión que la sobrepasa, su planteo conceptual traza una especie de enigma estético poético que se gesta y nutre en ella misma, se retroalimenta en justos equilibrios y ritmos visuales creando así un universo único.

Sus latentes estructuras fluctúan entre lo conocido del universo sígnico y su traducción simbólica, Corina Bolzico trata con lo elemental, con lo esencial en su discurso visual, se entrega de esta manera a una simbiosis con lo universal, en un vínculo cósmico que emerge naturalmente.

Lic. Stella Arber

Directora MAC UNL