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Los cambios en Cuba en primera persona

Jueves 18 de diciembre de 2014 / Actualizado el viernes 19 de diciembre de 2014

Aylén Carrasco Milian nació en Cuba y desde hace unos años es docente de la FICH e investigadora en el Laboratorio de Hidráulica. Contó cómo vive la reapertura de relaciones diplomáticas y económicas entre la isla y los Estados Unidos.

La sorpresa y expectativa generadas tras el anuncio de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba se perciben en la voz de Aylén Carrasco Milian, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH), que nació en Cuba y desde hace dieciséis años vive en Santa Fe.

“Estamos a la expectativa de ver cómo se va a desarrollar esta apertura diplomática y cuáles van a ser los cambios que van a venir”, dijo en diálogo con LT10. “Es algo que creo que Cuba necesita desde hace mucho tiempo y, usando las mismas palabras de Obama, está comprobado que el bloqueo económico no tiene ningún significado y que no logró los objetivos”.

La docente del departamento de Matemáticas, que también realiza investigaciones en el Laboratorio de Hidráulica de la FICH, contó que la noticia la tomó por sorpresa, y que ignoraba que estas negociaciones se estuvieran llevando a cabo. “Esperemos que el cambio en las políticas económicas favorezca un mejor desarrollo del país, que bastante lo necesita”.

De Cuba a Santa Fe

Aylén llegó a Santa Fe en 1998 para participar de un curso de la cátedra UNESCO de la FICH, patrocinando por el Comité Hidrológico Internacional. En ese momento conoció a quien hoy es su esposo, también docente e investigador en la UNL. Tras una estadía en Inglaterra donde completó su doctorado, retornó a la Argentina y se radicó en Santa Fe.

Si bien hace muchos años que vive fuera de la isla, parte de su familia sigue allí. Por las referencias que tiene de ellos, dijo que las opiniones en torno al futuro del país están divididas. “Creo que hoy en día sobreviven dos tendencias: la de mantener el modelo político-económico cubano, más bien el modelo político y mejorar la economía, y la otra tendencia de abrirse al sistema capitalista. Lo que sí creo es que el cubano no quiere que otro le diga lo que tiene que hacer ni cómo hacerlo”.

La docente destacó también que el anuncio de apertura de negociaciones, que pone fin a un bloque diplomático y económico de más de cincuenta años, se puede ver con esperanza y como un triunfo para el pueblo cubano. “Me parece que mucha gente va a decir: “si vamos a entablar negociaciones diplomáticas significa que (en Estados Unidos) se convencieron de que no nos van a imponer algo que ellos quieren que hagamos, sino que nosotros lo vamos a hacer de la forma en que queramos”.

Si bien todavía no se informó sobre los alcances de las negociaciones, la docente destacó que al ser Cuba un país tan pequeño y con tanta dependencia del mercado internacional, el fin del embargo económico de Estados Unidos podría facilitar la entrada de productos de primera necesidad. A su vez, las nuevas relaciones bilaterales serán también de gran importancia para Estados Unidos.

“Creo que Estados Unidos no hace nada sino le conviene. Durante todo este tiempo ellos perdieron desde el punto económico con Cuba. Creo que en los  últimos años han habido tantos gobiernos que apoyan a Cuba y la integran en sus tratados de negociación, que Estados Unidos ha quedado apartado del comercio en Latinoamérica y eso también ha pesado mucho”.

El impacto en su familia

La noticia tuvo un impacto muy grande en la madre de Aylén Carrasco, que se encuentra de visita en Santa Fe y que ayer vivió con mucha emoción el desarrollo de los eventos en la isla.

“Mi mamá pertenece a la generación de los que hicieron la revolución y para ella fue muy emocionante, casi se pone a llorar. Ella siempre defendió el modelo económico y el modelo político que tiene Cuba porque vivió en carne propia lo que fue el capitalismo cubano y construyó el socialismo cubano. Para ella, escuchar al presidente de Estados Unidos decir el bloqueo no conduce a nada, que había que cambiar de política fue muy emocionante, se sintió muy contenta y lamentaba no estar en Cuba para vivir el regreso de los cubanos que estaban en Miami”.

Consultada sobre sus expectativas para el futuro, la investigadora dijo que espera que su país pueda tener un desarrollo que le permita a las generaciones de cubanos quedarse a vivir en la isla y que las familias puedan estar más unidas. “Mi anhelo es que los cubanos no dependan de las remesas de los familiares que viven afuera para poder vivir un poco mejor sino que puedan construir la vida que quieren en Cuba, que económicamente hoy está bastante difícil”, concluyó.

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