ANGELITA PERALTA PINO
La reciente desaparición de Angelita Peralta Pino desvanece su
presencia física, a la par que reafirma su condición de paradigma
de la docencia. Futuros investigadores quizás encuentren que ella es
un hito en la diferenciación de épocas en el desenvolvimiento de
la escuela santafesina.
El sepelio de Angelita, realizado en San Cristóbal, fue sencillo,
sencillísimo; conmovedor hasta la congoja; embargado de amor y
reconocimiento... y con la persistente ausencia oficial.
Valentina(Accastello), su biógrafa, traza aquí la rúbrica de esa
entrañable existencia.
Angelita Peralta Pino ha cumplido el inexorable tránsito a la perennidad.
Pero la maestra caracol, la peregrina del monte, nunca se irá
definitivamente. Nos deja el ejemplo de sus virtudes: su capacidad
para el esfuerzo y el sacrificio, su afán de superación constante,
su increíble intuici6n docente, su generosidad sin límites,
su humildad incomparable.
Por sobre todas las cosas, nos deja las muestras de su temple
ante la adversidad, que por cierto no le fue esquiva en el medio
hostil en que le tocó actuar. Pero tal la naturaleza de su índole,
que supo salir de todos los esfuerzos, de todos los sacrificios,de
todas las negaciones, de todas las ingratitudes, casi complacida,
regocijada, como gananciosa, sin rencores,como purificada.
Fue hacedora de posibilidades, formadora de una legión de niños,
creadora de escuelas.
Estuvo siempre exactamente ahí, donde otro la necesitaba. Docente,
jardinera, hortelana, tejedora, catequista, curtidora, enfermera,
samaritana, lo fue todo y en todo momento.
Años de docencia ocupando interinatos en escuelas unitarias
de zonas inhóspitas, y luego como directora-maestra de la
UNICA ESCUELA RODANTE ,transitó , durante 22 años, la selva
aromada de tuscas y chanares para llevar el abecedario iluminando
intelectos, mientras encendía las lámparas de bondad que
ennoblecerían a cuantos crecieron a su alrededor.
Angelita Peralta Pino estará para siempre en el alma de los niños
que formó y en el espíritu de los maestros verdaderos, los que
la instituyen como paradigma indiscutido.
Sea con ella, la paz de los buenos,la serenidad de los justos.
Valentina Accastello -Sunchales)
De la Hoja Informativa Nº 5 del año 1991.
Ver Escuela Rodante
