Concebir nuevos espacios para la cultura es un desafío en marcha, es una práctica transdisciplinada que abona a crear nuevos sentidos y significaciones.

Se trabaja para promover la participación en diversas propuestas y espacios como parte de un proceso de profesionalización de la gestión cultural y como una herramienta para la democratización y el acceso, ya no a bienes culturales de valor concebido, sino a una mirada de creación colectiva y comunitaria.