Salud

Administrar analgésicos antes de una cirugía puede reducir el estrés

Martes 25 de marzo de 2008

Especialistas de la UNL evalúan métodos analgésicos para ayudar a la recuperación post-operatoria. Sumando la medicina para el dolor a técnicas quirúrgicas menos invasivas se optimiza la recuperación del paciente.

Científicos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) investigan cómo potenciar los beneficios para el paciente sumando a las nuevas cirugías tratamientos analgésicos que provoquen menos estrés en el organismo y una recuperación más rápida.
Los expertos compararon los niveles de estrés entre aquellos pacientes a los que se les suministró un analgésico previo a la intervención quirúrgica y otros que no. Contrastaron los niveles de estrés a través de la observación de un indicador químico: el cortisol en sangre. Esta es una sustancia que segregan las glándulas suprarrenales como parte de la respuesta del organismo ante una agresión o tensión.
Esta investigación se desarrolló sobre pacientes a quienes se les extrajo la vesícula a través de una técnica conocida como cirugía videolaparoscópica. Se trata de un procedimiento por el que se introduce en el cuerpo un tubo delgado y flexible que lleva en su extremo una luz fría, una cámara de video diminuta y los “mini instrumentos” que el cirujano necesita para realizar la operación.
“El estrés no es sólo un una cuestión de ánimo, es una reacción del organismo a cualquier afrenta y puede ser físico o psíquico. Se demostró que el paciente que estaba tratado con el protocolo de anestesia que incluía un analgésico -para calmar los dolores de la agresión física- antes de la cirugía mostraba una mejor evolución y menos cortisol posquirúrgico”, explicó la Dra. Marta Bezombe, directora de la investigación y docente de la cátedra de Patología Humana de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la UNL.

El trabajo
“El objetivo es comparar costo/beneficio. Siempre se trata de mejorar técnicamente las intervenciones quirúrgicas, con métodos actualizados, que implican menos días de internación y un mejor estado del paciente, pero a la vez son más caros”, indicó Bezombe.
La investigación se llevó a cabo sobre pacientes entre los 30 y 55 años internados en la sala de cirugía del Hospital J. B. Iturraspe de la ciudad de Santa Fe. Todos ellos se internaron en el nosocomio para cirugía videolaparoscópica de vesícula y fueron clasificados en dos grupos de acuerdo a si habían o no recibido un analgésico antes de la cirugía.
Solamente se incluyeron en esta investigación los pacientes cuyas cuadros no presentaron complicaciones. El medicamento utilizado fue ketorolac, un agente antiinflamatorio no esteroide que inhibe el desarrollo del proceso del dolor.
Para comparar los niveles de cortisol en sangre se hicieron dos extracciones a cada paciente: una 45 minutos antes del ingreso al quirófano y otra a los 160 minutos luego de finalizada la cirugía. Los análisis mostraron que el nivel de cortisol en sangre fue más bajo en los pacientes que recibieron la analgesia previa. Además, el nivel del indicador una vez pasada la cirugía fue incluso menor al registrado antes de ingresar al quirófano, cosa que no se dio en el grupo sin analgesia.
Por otra parte, el estudio incluía la realización de una encuesta a cada paciente realizada por una psicóloga seis horas después de la intervención para constatar las características del dolor experimentado. Finalmente, para conocer cómo fue la reinserción laboral y social de cada persona, fueron consultadas telefónicamente siete días después.

Ventajas
De acuerdo con los resultados, la diferencia fue significativa. Quienes recibieron analgésicos prequirúrgicos sufrieron un menor grado de estrés, sintieron menos dolor y tuvieron una buena recuperación. Esto se traduce en un mayor bienestar para el paciente y una vuelta más rápida a las actividades cotidianas.
“En este asunto hay dos partes, por un lado el aplicar un sistema no invasivo, y por otro el mejorarlo con una analgesia previa. Entonces, ante la discusión de si se hace la cirugía tradicional o la videolaparoscópica se ven los beneficios de esta última; además aconsejamos hacer una analgesia previa”, comentó Bezombe, y agregó: “Así podemos optimizar la cirugía”.
“El mayor costo de la técnica laparoscópica es compensado por una internación más corta. Además se evita tener un paciente dolorido, con un importante estrés físico, con menos rendimiento en su trabajo y eso repercute socialmente, más allá de si es un trabajo público o privado”, comentó.
La ventaja de una reinsersión rápida en las actividades habituales es más significativa en aquellas personas que tienen trabajos menos formales. De acuerdo con los datos recogidos en las entrevistas telefónicas posquirúrgicas, las amas de casa y los “cuentapropistas” deben volver a sus actividades más rápidamente que aquellos que pueden disponer de licencias médicas en trabajos públicos o privados.
Esta investigación fue desarrollada por un equipo interdisciplinario integrado por los bioquímicos Cecilia Botto, Mario Osti, Florencia Walz, Marina Ramat, Luis Beltramino, María Eugenia Cortés; los médicos Daniel Souroujon, Iván Fendrich y  Luis María Arriola; y la Psicóloga Belén De Pro.



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