Color local

COLOR LOCAL | Priscila Sandoval

Septiembre 2017

 

“Color local” es el título que tiene la muestra de Priscila Sandoval, que a través de videos, objetos y documentos históricos, artísticos y sociales, le permiten convocar a personas, indagar sus historias de vida, conocer sus ideas y las representaciones que tienen en torno a su identidad tanto individual como colectiva.

Color local, reflexiona sobre la existencia de la población de color en nuestra comunidad, y explora también las creencias que tenemos y los planteos que constituyen nuestro imaginario comunitario sobre el tema.

La artista profundiza aquí entre el vínculo arte y vida desarrollado a partir de mecanismos ideológicos, políticos y sociales que intentan mostrar los valores culturales de nuestra sociedad. Así transmite y refuerza el enorme poder de los prejuicios contra cualquier grupo social, desfavorecido o discriminado a través de la historia, como lo es la población negra de nuestra zona.

Esa discriminación hacia los afro descendientes, se hace palpable en la palabra, el lenguaje aporta connotaciones negativas reveladoras en los términos estigmatizantes empleados para designar a las personas de piel oscura.

Para Sandoval, esta realidad indeseable, es parte del modo en que se definen algunos de los encuestados, que emplean apelativos y designaciones referidas a sí mismos, tratando de mimetizarse con la blanquedad, que desde tiempos inmemoriales es lo que les ha permitido sobrevivir, y que todavía condiciona a los herederos de esa dura identidad.

La mirada de los otros, regida por el recorte cultural e ideológico, ejerce sobre ellos una visión condicionada por la educación, por factores históricos, por los prejuicios, por ignorancia o por silencios ancestrales, que están instalados como un mecanismo autómata de negación de la negritud.

Es cierto que a través del tiempo, la convivencia propició que nos percibamos como iguales, y se han podido contrarrestar y mitigar los efectos ingratos y dañinos de antaño, así como también es cierto, que los prejuicios subsisten y se hacen evidentes en expresiones tales como “mano negra”, “día negro”, “oveja negra”, “magia negra” donde se supone implicado lo malo, lo atemorizante, la superstición y hasta posibles poderes oscuros actuando.

Esto y mucho más son los planteos conceptuales que aborda Sandoval con su producción, dando aportes concretos en los videos con las entrevistas directas, y además aportes simbólicos con las pinturas “La negra y el niño” de Sor Díaz y Clucellas y “El negro Arigós” de Estrada Bello, dos obras que demuestran que en el mismo período que autoridades políticas deseaban ocultar estigmatizando al negro, los artistas los destacaban en sus obras. Los hacían aparecer y de ese modo les daban identidad, fijando en el tiempo lo indecible a través de las imágenes.

Una vez más el arte dando lugar a la realidad desde su correlato simbólico y asociando la vida a la creación, en una convivencia única entre pasado y presente, que los prejuicios raciales no han podido ocultar.

Stella Arber - Directora MAC UNL

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Color local: un sistema de montaje.

En las cátedras de pintura es común escuchar hablar a los docentes sobre el color local, haciendo referencia al color propio del objeto, el que le pertenece, para diferenciarlo del color simbólico que generalmente es arbitrario. El color local en términos más amplios, se refiere también a las características, las costumbres y hasta la forma peculiar de hablar en una zona específica, aquello que es particular de un determinado lugar o cultura.

Priscila convoca al diálogo apelando a la autopercepción o a la autoidentificación. Un aviso clasificado es uno de los motores de búsqueda de este proyecto a partir del cual comienza a realizar una serie de entrevistas que revelan la importancia de cuestionarse por un pasado, de recordar y de intentar descifrar cual es el significado de éste en el presente, tanto a nivel colectivo como individual. El trabajo de documentalista heredado de sus prácticas vinculadas al cine le permite reunir y articular documentos escritos, pinturas patrimoniales exhibidas como documentos visuales, proyecciones de objetivas pruebas narradas en primera persona. En las dos últimas décadas del siglo XX (particularmente en los años 90) se hace notorio el interés, tanto en la teoría como en la práctica artística, por el archivo como estructura visual, referente documental o bien como fuente de múltiples opciones narrativas. Antecede a este fenómeno el trabajo del historiador del arte Aby Warburg con su Atlas Mnemosyne (1925-1929), la primera investigación visual que introduce la idea de montaje. Dos mil imágenes articuladas en sesenta tablas. Fotografías de obras de arte, fragmentos, imágenes de la prensa y tomadas de la realidad, reunidas en virtud de sus analogías internas. Cada conjunto, encabezado por un epígrafe textual funcionaba como un dispositivo para interpretarlas. Warburg intentaba proporcionar un “espacio entre” por medio del cual sea posible evidenciar la influencia del pasado a partir del recurso de la exposición visual.

En este preciso instante somos parte de un proyecto artístico que encuentra en lo expuesto sus antecedentes, por lo que es fundamental entender que esta línea de investigación y producción se relaciona con contextos y contenidos, en lugar de con estilos y corrientes, permitiéndonos desde lo visual establecer otros modos o usos de la imagen. Nuestro trabajo es adentrarnos como semionautas y establecer posibles relaciones articulando fragmentos venidos de distintos tiempos para poner en cuestión la construcción de una noción de lugar, entendido este en un sentido histórico y experiencial. Color local como el Atlas Mnemosyne, funcionan como una máquina para pensar las imágenes, un artefacto diseñado para encontrar correspondencias, analogías, relaciones diversas, un montaje que nos permite revisar el elemento inconsciente de la imagen, eso que está al margen de épocas, formas y estilos.

 

Maximiliano Peralta Rodríguez - Curador de la muestra

 

[Nota El Litoral]