Paraninfo Nº211 / Agosto 2026

Graduada de la UNL investiga cómo aprovechar el potencial de las algas

Ailén Poza es egresada de la Licenciatura en Biodiversidad que se dicta en la Facultad de Humanidades y Ciencias. Se especializó en las macroalgas que crecen en las costas patagónicas y fomenta sistemas de cultivo sostenibles. Actualmente desarrolla productos bioactivos a partir de ese recurso natural. 

Las algas producen oxígeno dentro del agua, resguardan cardúmenes acechados por depredadores, modifican la velocidad de las corrientes. Incluso fuera de su hábitat tienen un potencial increíble que suele pasar desapercibido. Su valor no se agota en las láminas de nori con las que se arma el sushi más popular del planeta. Muchas están presentes en nuestras vidas cotidianas: en la pasta que usan los odontólogos para hacer moldes; en estabilizantes de helados y mermeladas industriales; en jabones que ayudan a combatir el acné.

También existen los arribazones de sargazo, que son marañas de algas pardas que invaden las playas, desvelan a los turistas y alteran las rutinas de las comunidades costeras. Aunque el primer impulso es deshacerse de ellas, hay quienes estudian los impactos de recolectarlas y evalúan alternativas para que no se desperdicien sus propiedades. Entre esos investigadores está Ailén Poza, egresada de la Licenciatura en Biodiversidad que se dicta en la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHUC) de la UNL, Doctora en Biología y becaria del Conicet en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB).

Actualmente, Poza ensaya estrategias de biorrefinería con el fin de aprovechar las macroalgas marinas al máximo posible. “Busco obtener compuestos bioactivos y biopolímeros de alto valor agregado, como fucoidanos, alginatos, florotaninos y fracciones celulósicas que puedan aplicarse en biomateriales innovadores”, detalló. En particular, está desarrollando hidrogeles para tratar heridas, con la intención de que además tengan otros usos vinculados a la biotecnología y la salud.

Por otro lado, junto con dos colegas, la científica lanzó recientemente el emprendimiento Phycosmética, dedicado a la comercialización de cosméticos naturales a base de antioxidantes derivados de las algas. Al respecto, afirmó que “si bien se trata de un proyecto incipiente que aún requiere procesos de validación, maduración tecnológica y encuadre regulatorio, la visión es llegar a ser una empresa que promueva la sustentabilidad y la valorización de la biodiversidad marina”.

 

A PARTIR DE UNA CLASE

“Mi curiosidad por las algas se despertó durante el cursado de la Licenciatura en Biodiversidad”, sostuvo Poza. Al comienzo de su trayectoria académica, ella tenía un considerable interés por los mamíferos, lo que más conocía. Sin embargo, una clase encendió la chispa por indagar algo diferente. “Ese día descubrí que el mundo de las algas es fascinante y que hay mucho por explorar, sobre todo en nuestro país”, aseguró.

Asimismo, expuso que “empecé a investigar desde una perspectiva ecológica, que es el enfoque que caracteriza a la carrera, y luego me incliné hacia el campo biotecnológico”. En tal sentido, explicó que “mi objetivo es que el conocimiento que generamos en los laboratorios repercuta en productos bioactivos que sean útiles para la sociedad”.

En cuanto a su formación de grado, Poza destacó: “La UNL me dio herramientas enormes para desenvolverme en mi recorrido profesional y seguir aprendiendo”. A su vez, indicó que “como argentinos además tenemos incorporada una resiliencia especial que nos permite ser resolutivos ante problemas como la falta de insumos”.

“La UNL me dio herramientas enormes para desenvolverme en mi recorrido profesional y seguir aprendiendo”

SEGUIR ESTUDIANDO

Poza se graduó como licenciada en 2014 y decidió seguir estudiando. Se mudó a Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires) y, mediante una beca otorgada por el Conicet y desarrollada en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), realizó el Doctorado en Biología por la Universidad Nacional del Sur (UNS). “Mi investigación de posgrado se centró en la evaluación de poblaciones naturales de algas pardas en las costas patagónicas argentinas, con fines de maricultura y aplicaciones biotecnológicas”, precisó. 

La científica recibió su título doctoral en 2019 y fue por más. Obtuvo una beca posdoctoral de Conicet para profundizar sus indagaciones en el IADO y en el INIBIBB, donde trabajó hasta 2022. Especificó que “en esa etapa me enfoqué en la bioprospección de distintas especies de macroalgas y en la optimización de sistemas de cultivo para aumentar su productividad”. A la par, cursó una Especialización en Docencia para los niveles secundario y universitario en la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE). 

“Estudié la genética para poder manipular las condiciones de cultivo y favorecer una explotación sostenible de estos recursos”

En tanto, en 2023 su vocación la llevó del otro lado de los Andes. En Chile, Poza se formó en la Universidad de Los Lagos (ULagos) y el Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB), con el referente internacional en ecología y acuicultura de algas, Alejandro Buschmann. Durante dos años y medio, la especialista investigó los mecanismos que regulan las respuestas de una macroalga gigante a diferentes factores de estrés ambiental asociados al cambio climático. “Estudié la genética para poder manipular las condiciones de cultivo y favorecer una explotación sostenible de estos recursos”, señaló.

El año pasado la graduada de la UNL regresó a Bahía Blanca en busca de fomentar la veta industrial de las algas que crecen en nuestro territorio. Puntualmente, sigue de cerca el desarrollo de la primera granja marina de macroalgas de la Argentina, la cual es gestionada por la Fundación Por el Mar en Puerto San Julián, en la provincia de Santa Cruz. Del país vecino, Poza trajo experiencias y contactos que nutren la investigación que lleva adelante para incentivar buenas prácticas en la producción nacional. Según planteó, “el trabajo colaborativo es fundamental para avanzar a nivel científico y poder tomar decisiones”.