¿Es posible prevenir enfermedades mediante un diseño arquitectónico adecuado de los centros de salud? El interrogante abre un interesante y oportuno cruce de especialidades científicas que puede contribuir no sólo a la sanidad, sino en mayor medida a la calidad de vida de quienes habitan una comunidad. Ese es el horizonte que guía la investigación del docente sudafricano Jako Nice, quien visitó la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la UNL para brindar una disertación sobre “Edificios saludables y entornos con recursos limitados”.
Con el fin de alcanzar una respuesta a la problemática sugerida, resulta necesario comprender la naturaleza de los microbiomas; es decir, “de las biosferas definidas por condiciones ambientales específicas. Por ejemplo, Santa Fe es un área abierta con mucha agua; en cambio, en las regiones del norte de Brasil se encuentra un bioma forestal”, ilustró el docente de la Universidad Tecnológica de Tshwane (TUT) de Sudáfrica. Al trasladar ese concepto al terreno arquitectónico, surge que una habitación también es un microbioma o, dicho de otra manera, un “ecosistema con espacios específicos en su interior”.
ENTRE EL BIOMA Y LA EDIFICACIÓN
Sobre la base del estudio de microbiologías, Nice precisó que “organismos similares habitan en espacios similares”. “Sin embargo, ningún organismo está aislado; todos forman parte de un ecosistema. Ese vínculo ecosistémico nos indica la salud de un edificio –enfatizó–. Mi interés por los microbiomas y, en concreto, por los edificios, proviene de un campo en el que he participado: el contagio aéreo y el riesgo en los edificios, así como el diseño de edificios vulnerables”, esgrimió al ser consultado por El Paraninfo.
Como asesor del gobierno nacional de Sudáfrica y colaborador del Programa de Becas de Salud Global HBNU Fogarty de Harvard (Estados Unidos), el profesor y Doctor en Arquitectura focalizó su investigación en “la comprensión de los microbiomas de los hospitales”, lo cual faculta a pensar la prevención de enfermedades a través de diseños que, a su vez, consideren “la planificación y la configuración espacial”. En ese campo, intervienen factores clave como el movimiento y la cantidad de personas que transitan un determinado espacio, el tipo de iluminación, la calidad de la luz natural y el flujo de aire, ente otros. En ese conjunto es donde se define el tipo de bioma.
CUIDAR EL BIENESTAR
Ahora bien, ¿qué conlleva pensar y diseñar edificios saludables? “Son edificios donde no me enfermo, donde me siento mejor. Favorecen mi salud y bienestar. Y para mí, el bienestar va más allá de no tener gripe o dolor de cabeza. Significa estar más sano a nivel psicológico, emocional y físico”, fundamentó Nice. En ese sentido amplió su argumentación: “Los edificios nos impactan. A través de la iluminación, los materiales y las superficies, la calidad del ambiente influye inmediatamente en nuestra percepción y, de manera consecuente, en cómo reaccionamos en ese espacio”.
Desde ese punto de vista, Nice aseguró que “un cambio de percepción de los espacios construidos” –que contemple “una mejor ventilación, iluminación natural y espacios de interacción”– favorece la calidad de vida. Por ese motivo y en relación con el concepto de “edificios saludables”, el docente remarcó que no se trata “de algo que construyo o de un espacio donde realizo una función, sino que esa función me afecta y que ese espacio tiene un impacto en mí”, postuló al tiempo que sugirió el desarrollo de un nuevo paradigma sustentado en una perspectiva saludable de la arquitectura.