Los procesos de autoevaluación institucional constituyen una herramienta estratégica de gobierno universitario. A partir del análisis de información cuantitativa y cualitativa se evalúan las acciones y resultados de las políticas institucionales.

Quienes integran la comunidad universitaria (equipos de gestión, docentes, estudiantes, no docentes y graduados) participan en diferentes instancias del proceso evaluativo. Las valoraciones sobre lo ocurrido ayudan a conocer mejor la institución, tomar mejores decisiones y proyectar objetivos
y líneas de acción futuras.

En este caso la Universidad Nacional del Litoral realiza la cuarta autoevaluación institucional y el período bajo análisis comprende los años 2017 a 2025.

Noticias vinculadas al proceso

6 Claves para entender la Autoevaluación

La autoevaluación institucional representa un proceso de reflexión y revisión de lo actuado en un período determinado, a través del cual la Universidad desarrolla acciones de participación de la comunidad universitaria y elabora documentos que describen y analizan lo acontecido.
Sirve para conocer y elaborar juicios sobre las funciones de docencia, investigación, extensión, además, se evalúa la vinculación científica y tecnológica, las cooperaciones regionales e internacionales y la gestión institucional.
También, se trata de analizar el contexto local y regional en el que se inserta la universidad, considerando datos sociodemográficos, económicos y educativos atendiendo a los procesos históricos que transitó la institución. Se evalúa el desarrollo del proyecto institucional y su articulación con los objetivos y la misión de la institución.

  • Porque conocernos nos ayuda a decidir mejor y nos lleva a la mejora institucional.
  • Porque a partir de las evaluaciones institucionales se generan aprendizajes que colaboran en la toma de decisiones,
  • Porque somos instituciones públicas y tenemos que dar cuenta de nuestros desarrollos, logros y dificultades,
  • Por el sostenido compromiso institucional en el cumplimiento de lo dispuesto en la Ley de Educación Superior N° 24.521.

Las autoevaluaciones institucionales representan una de las obligaciones establecidas en el artículo 44 de la Ley de Educación Superior (N° 24.521). Tienen una finalidad analítica en torno a los logros obtenidos durante un período determinado, y los desafíos pendientes en el cumplimiento de los objetivos institucionales. La autoevaluación se complementa con una evaluación externa a cargo de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU).

La reglamentación vigente señala que las universidades deben autoevaluarse cada 6 años. La UNL en 2023 debería haber comenzado un nuevo proceso de autoevaluación porque recibió el Informe de la Evaluación Externa de la 3° Autoevaluación Institucional en 2017, sin embargo el período comprendido entre 2020 y 2022 y atravesado por el COVID produjo que tengamos que posponer el proceso.

La autoevaluación se caracteriza por la participación de todos los involucrados, cuanta mayor participación y colaboración mayor comprensión de los acontecimientos que se produjeron durante el período que se quiere valorar.

El proceso de autoevaluación tiene 6 etapas. La primera es de organización, se constituyen los equipos de trabajo, se define el modo en que se va a participar a todos los miembros de la comunidad universitaria y se elaboran los instrumentos para relevar opiniones e involucrar a todos.

La segunda y tercera etapas, entre los meses de junio y noviembre de 2026 es el momento más enriquecedor porque los docentes, estudiantes, nodocentes, autoridades, es decir, toda la comunidad se dispone a reflexionar sobre lo acontecido durante 2017 a 2025 desde cada uno de los espacios en los cuales se desenvolvió. Es decir, se produce un relevamiento de opiniones y se generan encuentros para intercambiar y debatir sobre diferentes temáticas que atañen tanto lo académico como la investigación y el vínculo con los diferentes sectores y organizaciones de la sociedad. Al mismo tiempo, en distintas áreas del Rectorado de la UNL se completan sistemas informáticos con datos cuantitativos a partir de los cuales se generan análisis sobre las dificultades y logros que se dieron entre 2017 y 2025.

De diciembre de 2026 a marzo de 2027 llegan las etapas 4 y 5. En esos momentos, un equipo de trabajo que se localiza en el Rectorado de UNL integra toda la información producida en todas las facultades y centros de la universidad y elabora un informe borrador donde se identifican fortalezas y debilidades por cada una de las funciones que cumple la UNL: cómo se realizaron los procesos de enseñanza y aprendizajes, de qué manera investigó y cuáles fueron las temáticas en las que se produjo conocimientos, cómo llegó a las organizaciones de la sociedad y a las empresas, cómo se integró al ámbito internacional, de qué manera se trabajó en el bienestar de trabajadores/as y estudiantes.

En la última etapa, marzo-abril de 2027, el documento borrador es compartido y considerado en un proceso de validación y consulta institucional, se realizan las revisiones y ajustes según las observaciones de la comunidad y en abril de 2027 se realiza la aprobación del Informe Final de la 4° Autoevaluación Institucional de UNL por parte de los miembros del Consejo Superior. Acto seguido se presenta dicho informe final junto a los sistemas informáticos completos a la CONEAU.

Durante los años 1990 en Argentina se dieron una serie de debates sobre las características de las universidades y en ese contexto se sancionó la Ley de Educación Superior N° 24521 en el año 1995. En el artículo 44 de dicha ley se establece que para funcionar las instituciones universitarias deberán realizar “instancias internas de evaluación institucional, que tendrán por objeto analizar los logros y dificultades en el cumplimiento de sus funciones, así como sugerir medidas para su mejoramiento”.

Ese mismo artículo sostiene que además de realizarse autoevaluaciones deben llevarse a cabo evaluaciones externas que complementen las valoraciones que la propia institución construya. Esto quiere decir que luego del proceso interno se realiza una visita de “pares” que son profesores universitarios de otras instituciones para observar todo lo realizado y elaborar un documento donde se expresen sus propios juicios sobre cómo está la universidad evaluada.

¿Desde cuándo se evalúa la UNL?
La primera Autoevaluación Institucional de la UNL tuvo lugar entre 1996 y 1998 y fue el punto de apoyo para elaborar el 1° Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2000-2009. La Segunda Autoevaluación se desarrolló entre los años 2006 y 2008, concretándose la Evaluación Externa en el año 2010, sobre esa base se aprobó a finales de 2010 el Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2010-2019 “Hacia la Universidad del Centenario”.

En 2015 la UNL emprendió el tercer ejercicio de autoevaluación institucional (TAI), la cual constituyó una experiencia de articulación continua entre las dos funciones claves para una moderna organización académica: la evaluación y el planeamiento; recibiendo la tercera evaluación externa de CONEAU en 2016, año en el que finalizaba la segunda etapa del Plan de Desarrollo e impulsando su última etapa con la culminación del Plan. En el año 2026 se emprendió el 4° proceso de Autoevaluación Institucional de UNL en el marco de estar transitando el Plan Institucional Estratégico 100+10 (2020-2029).

La Universidad Nacional del Litoral vivió tres procesos de planificación. El primero de ellos, el Plan de Desarrollo 2000-2009, el cual se produjo luego de un intenso debate en el marco de la primera Autoevaluación Institucional, el mismo planteaba seis ejes estratégicos. El segundo, el Plan de Desarrollo Institucional 2010-2019, se estructuraba a partir de tres Líneas de Orientación Prioritarias y doce Objetivos Generales. El tercero se inició en 2020 con un horizonte en 2029. Para ello, propone un Plan Institucional Estratégico, con tres Líneas Institucionales Estratégicas, quince Objetivos Institucionales y tres Ejes Transversales. El proceso de planificación tiene a la Universidad en su conjunto como objeto de planificación, y a su vez procesos trienales de revisión de objetivos y metas, a través de instancias de seguimiento y revisión de los avances basados en el cogobierno.