Ciencia y Técnica
HACRE, el nombre de una enfermedad desconocida
Viernes 13 de octubre de 2006
Se transmite por el consumo de agua con arsénico, presente en ciertas regiones de la provincia. Causa problemas dermatológicos que llegan a inhabilitar al enfermo, y también cáncer, en casos extremos.
HACRE es la sigla que denomina a una enfermedad muy poco conocida, pero que afecta a un número importante de pobladores rurales que se abastecen principalmente con agua subterránea. Se llama Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico y se adquiere de una forma casi inevitable: tomando agua que contenga arsénico, muy presente en los recursos subterráneos del norte santafesino.
"El HACRE es un síndrome tóxico muy común", comenzó a explicar el Bioq. Raúl Grigolatto, docente de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Y avanzó: "La Á‚'HÁ‚' refiere a hidro (agua); la Á‚'AÁ‚' a arsénico; la Á‚'CÁ‚' a cronicidad; la Á‚'RÁ‚' a regional; y la Á‚'EÁ‚' a endemia. Todo eso define la enfermedad, y también el problema que representa para la salud pública", agregó el profesional.
Aunque puede estar agravado por el agregado de sustancias producto de la actividad humana, por lo general el arsénico está presente naturalmente en aguas subterráneas, que son las que se consumen en poblaciones que no tienen acceso a otras fuentes. Es por eso que el síndrome es muy común en poblaciones dispersas del norte de la provincia de Santa Fe, y se repite en muchas regiones del país en las que el consumo de agua subterránea es inevitable.
"En Santa Fe muchos conocen el problema, pero toman el agua porque no les queda otra: muchas veces es el único recurso del que disponen", indicó Grigolatto.
El mismo HACRE que empieza a manifestarse en la piel, puede derivar en la aparición de tumores cancerígenos, en los casos extremos. Aunque no puede determinarse exactamente por qué ni cómo las manifestaciones pueden ser tan diversas entre distintos individuos.
"Puede ser que alguien haya consumido el agua durante 15 años sin ningún síntoma y después de estar 3 años alejado de ese lugar comienza a evidenciar los problemas. Y también ocurre que en una misma familia se han detectado distintas consecuencias ante la misma exposición a agua de la misma calidad", agregó el docente.
Uno de los principales problemas, dijo el profesional, es que las lesiones "se vuelven crónicas; pueden hacerse tratamientos paliativos, pero si la persona vuelve a ese lugar nunca puede recuperarse del todo".
En la provincia, los valores detectados promedian los 0,6 y 0,4 mg, "aunque en algunos lugares superan la barrera de 1 mg", dijo Grigolatto. Sin embargo, están permitidos hasta 0,10 mg, con una recomendación de reducirlos a 0,5.
Además, existen ciertos factores característicos de la zona que tienden a agravar el problema del HACRE, como que en numerosos lugares la única posible fuente aprovechable la constituyen las napas subterráneas, justamente donde se halla la mayor concentración de arsénico.
"El arsénico Á‚"“dijo Grigolatto- no se elimina con hervir el agua; al contrario, se aumenta la concentración. Y la lavandina puede solucionar el problema bacteriológico, pero no hace desaparecer el arsénico. Por eso se trata de un asunto de salud pública", finalizó.
"El HACRE es un síndrome tóxico muy común", comenzó a explicar el Bioq. Raúl Grigolatto, docente de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Y avanzó: "La Á‚'HÁ‚' refiere a hidro (agua); la Á‚'AÁ‚' a arsénico; la Á‚'CÁ‚' a cronicidad; la Á‚'RÁ‚' a regional; y la Á‚'EÁ‚' a endemia. Todo eso define la enfermedad, y también el problema que representa para la salud pública", agregó el profesional.
Aunque puede estar agravado por el agregado de sustancias producto de la actividad humana, por lo general el arsénico está presente naturalmente en aguas subterráneas, que son las que se consumen en poblaciones que no tienen acceso a otras fuentes. Es por eso que el síndrome es muy común en poblaciones dispersas del norte de la provincia de Santa Fe, y se repite en muchas regiones del país en las que el consumo de agua subterránea es inevitable.
"En Santa Fe muchos conocen el problema, pero toman el agua porque no les queda otra: muchas veces es el único recurso del que disponen", indicó Grigolatto.
Qué produce
La patología comienza con problemas en la piel que hasta pueden inhabilitar al enfermo. "Al principio se evidencia un aumento de la cantidad de agua que posee la piel (hiperhidrosis); después aparece una queratodermia en las zonas más expuestas, como palmas de manos y plantas de los pies", indicó Grigolatto, lo que se traduce en lastimaduras que en muchas ocasiones impiden que el enfermo pueda volver a trabajar, principalmente si se ocupa de actividades rurales.El mismo HACRE que empieza a manifestarse en la piel, puede derivar en la aparición de tumores cancerígenos, en los casos extremos. Aunque no puede determinarse exactamente por qué ni cómo las manifestaciones pueden ser tan diversas entre distintos individuos.
"Puede ser que alguien haya consumido el agua durante 15 años sin ningún síntoma y después de estar 3 años alejado de ese lugar comienza a evidenciar los problemas. Y también ocurre que en una misma familia se han detectado distintas consecuencias ante la misma exposición a agua de la misma calidad", agregó el docente.
Uno de los principales problemas, dijo el profesional, es que las lesiones "se vuelven crónicas; pueden hacerse tratamientos paliativos, pero si la persona vuelve a ese lugar nunca puede recuperarse del todo".
Un problema común
En Argentina, la ingestión de aguas contaminadas con alto contenido arsenical resulta aún un hecho bastante común. En varias zonas de nuestro país existen suelos con valores de arsénico que superan el límite máximo permitido.En la provincia, los valores detectados promedian los 0,6 y 0,4 mg, "aunque en algunos lugares superan la barrera de 1 mg", dijo Grigolatto. Sin embargo, están permitidos hasta 0,10 mg, con una recomendación de reducirlos a 0,5.
Además, existen ciertos factores característicos de la zona que tienden a agravar el problema del HACRE, como que en numerosos lugares la única posible fuente aprovechable la constituyen las napas subterráneas, justamente donde se halla la mayor concentración de arsénico.
"El arsénico Á‚"“dijo Grigolatto- no se elimina con hervir el agua; al contrario, se aumenta la concentración. Y la lavandina puede solucionar el problema bacteriológico, pero no hace desaparecer el arsénico. Por eso se trata de un asunto de salud pública", finalizó.
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