Datos y mitos
¿Cómo puede impactar el fenómeno El Niño en nuestra región?
Miércoles 9 de septiembre de 2026 / Actualizado hace 3 horas, 44 minutos
La investigadora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH-UNL), Gabriela Müller, brindó precisiones acerca del evento meteorológico que marca el pulso de la gestión del riesgo hídrico para los próximos meses.
A raíz del fenómeno El Niño y sus posibles consecuencias se están tomando precauciones desde distintos niveles del Estado, así como en el sector privado. En la provincia se declaró la emergencia hídrica. En las escuelas se difunden planes de contingencia familiares. Los agricultores eligen semillas previendo encharcamientos. Los obreros que trabajan al aire libre adelantan todo lo que pueden. Los pescadores miran con recelo las crecientes, que dificultan el corto plazo pero prometen abundancia de peces después. La ciudadanía, en general, tiene presente el tema.
Más allá de las versiones que circulan en la calle y se mezclan con la memoria colectiva, para comprender de qué se trata el evento meteorológico que hoy está en el centro de la escena conviene escuchar a los especialistas. ¿Realmente nos enfrentamos a un “Súper Niño”? ¿Tendremos un verano tan caluroso como se comenta? ¿Se sabe cuánto va a llover y qué altura alcanzarán los ríos en los próximos meses? Frente a esas preguntas, la Doctora en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos e investigadora principal del Conicet, Gabriela Müller, brinda respuestas fundadas y derriba algunos mitos.
“El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno acoplado océano-atmósfera que se desarrolla en el Océano Pacífico Ecuatorial y forma parte de la variabilidad natural del Sistema Climático”, detalló Müller, quien además es directora del Centro de Estudios de Variabilidad y Cambio Climático (CEVARCAM) que funciona en el ámbito de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH-UNL).
A su vez, puntualizó que “El Niño es la fase positiva del ENOS, suele provocar excesos de lluvias en algunas regiones del planeta, como el sudeste de Sudamérica, y se presenta con una cierta recurrencia, por lo que no es extraño que ocurra en 2026, una década después de que se registró por última vez”. En ese marco, recordó que “venimos de la fase negativa, que es La Niña, la cual se asocia a épocas de sequía”.
“En nuestra provincia, caracterizada por una elevada variabilidad interanual de precipitaciones, El Niño tiene un rol central, ya que aumenta la probabilidad de excesos hídricos por lluvias por encima de los valores normales”, sostuvo la científica.
Índices y modelos
Con relación a cómo se diagnostica el fenómeno meteorológico para el que nos estamos preparando, Müller precisó que “por un lado, se calculan índices en base al promedio de la anomalía de la temperatura de la superficie del Océano Pacífico Ecuatorial en determinadas regiones”. Explicó que "para que se declare un evento El Niño, la anomalía térmica de 0,5 °C por encima de lo normal en la región Niño 3.4 (centro-este del Pacífico ecuatorial) debe persistir durante al menos cinco períodos trimestrales consecutivos y superpuestos”, y añadió que “lo opuesto, es decir La Niña, ocurre cuando la anomalía de la temperatura del la región Niño 3.4 es menor a -0.5 C sostenida al menos cinco trimestres consecutivos”.
“Por otro lado, para la atmósfera se calcula el índice de oscilación del sur (IOS), que permite analizar las diferencias entre las anomalías de presión que hay entre dos puntos del Pacífico: Tahití (Polinesia Francesa) y Darwin (Australia)”, afirmó la científica. “En El Niño este índice es negativo ya que la anomalía de presión disminuye en Tahití y aumenta en Darwin, y lo opuesto sucede en La Niña”, explicitó.
Müller también manifestó que “el IOS es la consecuencia directa de un proceso de acoplamiento océano-atmósfera, donde los cambios en la temperatura del agua del mar alteran por completo la presión del aire y la circulación de los vientos a escala global”. En tal sentido, indicó que “responde a un círculo vicioso de la naturaleza, un bucle de retroalimentación positiva: un pequeño cambio en el Océano Pacifico Ecuatorial debilita los vientos Alisios, el debilitamiento de los vientos altera las presiones atmosféricas (el IOS), y la diferencia de presiones debilita aún más los vientos”. Resaltó que “cada cambio intensifica al anterior, provocando que el sistema se aleje de su estado de equilibrio”.
¿Hasta cuando dura todo esto? “El acoplamiento océano-atmósfera se debilita cuando se agotan las fuentes de energía térmica que sostienen el fenómeno y se activan mecanismos reguladores internos del propio océano. Este proceso rompe el círculo vicioso de forma progresiva, siguiendo una secuencia física muy clara y bien conocida por la ciencia”, subrayó Müller.
En cuanto a la situación actual, la directora del CEVARCAM aseguró que “El Niño está en plena evolución”. Señaló que “la mayoría de los modelos climáticos de los principales Centros Mundiales de pronóstico estiman que será un evento de carácter fuerte a muy fuerte, con pleno desarrollo durante la primavera y el verano”, y agregó que “esos modelos muestran que luego irá disminuyendo paulatinamente, hasta el otoño, habiendo finalizado en el invierno próximo”. No obstante, la investigadora planteó que “es importante tener en cuenta que este fenómeno no existe de manera aislada, ocurre a la par de otros moduladores climáticos que pueden moderar o incrementar su intensidad”.
La investigadora aclaró que “la categoría de ‘Súper Niño’ es una construcción, no existe en los valores de referencia que tomamos los científicos”. Según mencionó, “es probable que esa expresión haya surgido del hecho que algunos de los modelos prevén que este evento supere en intensidad a los anteriores El Niño muy fuertes, como los de 1982/1983 y 2015/2016”. En tanto, insistió en que “la intensidad del fenómeno (es decir la anomalía del océano ecuatorial representada por el índice antes mencionado) no es necesariamente un indicativo del impacto que el fenómeno ejerce en las diferentes regiones y que conocemos por los eventos ya ocurridos a lo largo de la historia. De hecho, desde este punto de vista, no hay dos El Niño iguales, debido a que los impactos van a depender de cómo juegan los otros actores de este complejo escenario que es el sistema climático, que son los moduladores”.
Por otro lado, hay que contemplar que El Niño se inscribe en un contexto de calentamiento global. “La impronta del aumento de la temperatura en el planeta es clara y produce cambios en los patrones climáticos de todo el globo, con impactos diferenciados, que podríamos sintetizar diciendo que el cambio climático exacerba los eventos extremos, tanto de temperatura como de precipitación”, sostuvo Müller. “Por su parte, El Niño en el sudeste de Sudamérica y en particular en el noreste de Argentina y el Litoral, incrementa los valores de precipitación por encima de los valores promedios, y puede estar acompañado de excesos de lluvia, tormentas e inundaciones con las consecuencias que este tipo de situaciones conllevan en muchos casos”, especificó. “Es decir, el cambio climático podría potenciar el impacto que El Niño trae aparejado para la región”, aseveró.
Con todo, en meteorología no hay bolas de cristal. Müller hizo hincapié en que “no hay manera de anticipar con precisión cuáles serán los impactos concretos de El Niño que se desarrollará plenamente en los próximos meses, pero por la experiencia de otros eventos similares ocurridos podemos prever contingencias por excesos de lluvia, crecientes e inundaciones en la región”. Al respecto, indicó que “la planificación basada en evidencia es clave en la gestión del riesgo hídrico”. En este sentido, enfatizó que “el CEVARCAM pone a disposición el conocimiento científico, las herramientas y la experiencia acumulada en la región para transformar la información climática en conocimiento útil para la toma de decisiones y contribuir a una mejor gestión de los riesgos”.
En el marco de la estrategia integral de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) para articular sus capacidades operativas y académicas ante la emergencia hídrica prevista por el fenómeno climático de El Niño, se lanza una convocatoria del Programa de Voluntariado UNL a toda la comunidad universitaria.
Estudiantes, docentes, nodocentes y graduados podrán sumarse activamente a diferentes acciones y equipos de trabajo para responder a las demandas socioambientales de la ciudad y acompañar a las comunidades que resulten afectadas. La propuesta es coordinada desde la Secretaría de Extensión Universitaria junto con el Consejo Asesor que cuenta con representación de todas las unidades académicas, centros universitarios, escuelas y la Federación Universitaria del Litoral (FUL).
La inscripción es online hasta el 15 de septiembre a través del siguiente formulario https://forms.gle/EhFC2wiMqJsGFS3y6
Para las y los estudiantes las actividades serán incorporadas como suplemento al título.
Más información escribir a voluntariado@unl.edu.ar
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