Ciencia y Territorio

Día Mundial del Ambiente 2026: Por el clima ya

Miércoles 27 de mayo de 2026 / Actualizado hace 3 horas, 5 minutos

Un proyecto UNL estudia la influencia de factores climáticos en la abundancia del vector del dengue en ciudades santafesinas. También se analizan los marcos jurídicos vigentes para el diseño de políticas públicas.

Ghost Elephants” (Werner Herzog, 2025) interpela sobre la comunión entre los seres que habitan el planeta Tierra. El documental muestra  la importancia de la perspectiva “Una Sola Salud” que propone que la salud humana, animal y de los ecosistemas están interconectados y que, en consecuencia, son problemáticas que requieren abordajes interdisciplinarios y colaborativos.

En el marco del Día Mundial del Ambiente, bajo el lema “Por el Clima Ya”, se entrevistó a tres expertas UNL: María Soledad López, docente de las facultades  de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH-UNL) y de Bioquímicas y Ciencias Biológicas (FBCB-UNL), e investigadora del CONICET; María Valeria Berros, docente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS-UNL) e investigadora del CONICET; y a Gabriela Viviana Müller, docente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH-UNL) e investigadora del CONICET. Las expertas investigan de manera articulada en el marco del  proyecto en CTI en Red “Cambio climático, actividad del vector del dengue y marco jurídico: estrategias interdisciplinarias para la toma de decisiones en políticas de salud pública”, convocatoria 2024, financiado con fondos UNL y de la provincia de Santa Fe.

“El lema “Por el Clima Ya”, impulsado por la ONU en el marco del Día Mundial del Ambiente, busca resaltar que ya no alcanza solamente con comprender el problema: es necesario actuar de manera urgente y coordinada. La evidencia científica demuestra que el cambio climático avanza rápidamente y que sus efectos afectan tanto a los sistemas naturales como a las sociedades y las economías”, expresó Müller.

“En el contexto del cambio climático, el enfoque ‘Una sola salud’ resulta especialmente relevante, ya que las modificaciones climáticas pueden alterar la dinámica de los vectores y favorecer la emergencia o expansión de enfermedades transmitidas por mosquitos”, recalcó López.

“Los actores claves responsables de áreas competentes en este tema en diferentes estamentos del Estado que fueron entrevistados por el equipo de trabajo de la FCJS de la UNL, sostienen que la existencia de regulaciones articuladas resulta prioritario y, asimismo, advierten la necesidad de una política pública sobre el tema que no dependa de los gobierno de turno sino que se consolide en el tiempo”, afirmó Berros.

“Desde la perspectiva aportada por el equipo socio-jurídico del proyecto se destaca la necesidad de sostener políticas públicas y marcos regulatorios articulados en la materia mediante normas provinciales que permitan no sólo abordar la problemática del dengue, sino también contemplar su estrecha vinculación (e incluso su agravamiento) como consecuencia del cambio climático”, continuó Berros.

El estudio: cambio climático, dengue y marco jurídico             

“El proyecto consiste en analizar la influencia de factores climáticos en la abundancia y la dinámica de oviposición del vector Aedes aegypti en ciudades del centro-norte de la provincia de Santa Fe durante períodos comprendidos en la última década”, indicó María Soledad López, directora del proyecto, y añadió “asimismo, se propone evaluar el marco jurídico vigente con el fin de garantizar que la información generada pueda ser utilizada de manera efectiva por los organismos gubernamentales responsables del diseño de políticas públicas en materia de salud y ambiente, contribuyendo al fortalecimiento de la adaptación y la resiliencia frente a los impactos del cambio climático, en concordancia con el Objetivo 13 de Desarrollo Sostenible de la ONU Acción por el Clima”.

“La enfermedad del dengue tiene una estrecha relación con el clima porque el virus es transmitido por el mosquito Aedes aegypti, cuyo desarrollo, supervivencia y actividad dependen en gran medida de las condiciones climáticas, especialmente de la temperatura y las precipitaciones”, agregó López.

En este sentido.  Müller explicó que “el cambio climático es una alteración sostenida del clima de la Tierra, causada principalmente por el aumento de gases de efecto invernadero debido a actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertos modelos de producción y consumo. Este fenómeno no solo implica un aumento de la temperatura global, sino también cambios en las precipitaciones, mayor frecuencia e intensidad de eventos extremos —como olas de calor, sequías e inundaciones— y modificaciones en los ecosistemas”.

“Las temperaturas elevadas favorecen el ciclo de vida del mosquito, acelerando su desarrollo desde huevo hasta adulto, aumentando su actividad y frecuencia de picadura, y reduciendo el tiempo que necesita el virus para multiplicarse dentro del mosquito antes de poder ser transmitido a las personas (lo que se denomina período extrínseco de incubación). Por ello, en períodos cálidos suele incrementarse el riesgo de transmisión de dengue”, destacó López.

“Por otro lado, las precipitaciones pueden generar acumulaciones de agua en recipientes, neumáticos, canaletas y otros objetos donde el mosquito deposita sus huevos. Estos sitios funcionan como criaderos y favorecen el aumento de la población de mosquitos. Sin embargo, también pueden existir criaderos durante períodos secos debido al almacenamiento de agua en los hogares”, prosiguió López.

“Por consiguiente, las condiciones cálidas y húmedas favorecen la presencia del vector y aumentan las probabilidades de transmisión del virus dengue”, enfatizó López.

Actuar ahora

“El cambio climático, considerado uno de los tópicos más relevantes y acuciantes en materia ambiental en la actualidad, ha generado regulaciones sobre el tema también en diferentes niveles normativos. Por ejemplo, a nivel nacional contamos con la Ley 27.530 de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global y, a nivel provincial, con la Ley 10.019 Marco sobre Cambio Climático. Además, la Ley 27.592, más conocida como “Ley Yolanda”, establece la capacitación obligatoria y permanente en materia ambiental para todas las personas que se desempeñan en la función pública, en los tres poderes del Estado. Bajo el programa santafesino “Objetivo Dengue”,  se incorporó un módulo específico en la capacitación destinada municipios y comunas, que integra la perspectiva climática en la formación de funcionarios y agentes públicos locales”, subrayó Berros. 

“Todavía estamos a tiempo de reducir impactos futuros si se implementan medidas concretas de mitigación y adaptación. La acción climática involucra a gobiernos, instituciones, empresas y ciudadanía. Además, en regiones altamente vulnerables como el Litoral argentino, actuar frente al cambio climático significa también proteger la producción, los recursos hídricos, la salud pública y las infraestructuras frente a eventos extremos cada vez más frecuentes”, concluyó Müller.

Tips para cuidar el ambiente         

“La comunidad santafesina -sostienen López, Müller y Berros- puede contribuir de múltiples maneras a mitigar el cambio climático y, al mismo tiempo, fortalecer la resiliencia local junto a la prevención del dengue”. Algunas acciones concretas son:

  • Promover un uso más racional  de la energía, reduciendo consumos innecesarios e incorporando tecnologías más eficientes.

  • Favorecer el transporte sostenible utilizando más el transporte público, la bicicleta o compartiendo vehículos.

  • Impulsar una adecuada gestión de residuos, fomentando la reducción, reutilización y reciclado. Se recomienda evitar consumos innecesarios que generan más basura y  disponer correctamente residuos en espacios públicos y alrededor de los domicilios para evitar la formación de microbasurales.

  • Proteger y ampliar los espacios verdes urbanos y periurbanos, fundamentales para moderar temperaturas y absorber dióxido de carbono. Mantenimiento de patios y espacios verdes limpios. Todas estas acciones ayudan a generar ambientes más saludables y a disminuir la presencia de mosquitos Aedes aegypti y otros vectores, como los roedores.

  • Promover prácticas agropecuarias sostenibles que preserven los suelos y reduzcan emisiones.

  • Fortalecer la educación ambiental y la concientización ciudadana, especialmente en jóvenes.

  • Participar activamente en iniciativas locales vinculadas al cuidado del ambiente, la adaptación hídrica y la prevención de riesgos climáticos.

  • Usar  responsablemente el agua;

  • Eliminar recipientes que puedan acumular agua y funcionar como criaderos del mosquito Aedes aegypti. Esto incluye descartar objetos en desuso, mantener limpios patios y jardines, tapar tanques de agua, limpiar canaletas, evitar el uso de floreros y plantas en agua, cambiar diariamente el agua de los bebederos de animales cepillando las paredes de los recipientes para desprender los huevos de mosquitos que pudieron haberse depositado.

“Estas medidas son fundamentales porque permiten eliminar los criaderos del mosquito Aedes aegypti y prevenir su proliferación”, expresó López.

“La fumigación no constituye una herramienta preventiva eficaz para evitar la presencia del vector ni la transmisión del dengue, ya que actúa principalmente sobre una pequeña proporción de mosquitos adultos presentes al momento de la aplicación y no elimina huevos ni larvas. Por eso, las acciones de descacharrado y el compromiso comunitario continúan siendo las estrategias más efectivas y sostenibles para la prevención del dengue”, finalizó López. 

 

 

 

 

 

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