Premios SACAT 2017

Dos investigadores del INTEC reciben importante distinción

Miércoles 8 de noviembre de 2017 / Actualizado hace 1 semana, 3 días

Miguel Angel Baltanás y Alejo Aguirre fueron premiados por la Sociedad Argentina de Catálisis (SACAT), el primero por su trayectoria y el segundo como joven investigador. Otros dos investigadores del mismo instituto recibieron una mención al mejor poster.

Dos investigadores del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC), de doble dependencia UNL-CONICET, fueron reconocidos por la Sociedad Argentina de Catálisis (SACAT). Se trata de Miguel Ángel Baltanás, que recibió el "Premio a la Trayectoria en Catálisis y Procesos Catalíticos" y Alejo Aguirre, que obtuvo el “Premio al Investigador Joven en Catálisis y Procesos Catalíticos”.

Ambos investigadores comparten disciplina y el lugar de trabajo pero se encuentran en extremos opuestos de la carrera científica: mientras que Baltanás está concluyendo el proceso de jubilación como Investigador Superior del CONICET y profesor titular de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), Aguirre acaba de completar su doctorado y está en Holanda realizando una estancia posdoctoral.

“Es un gran orgullo para nuestro Instituto que, por primera vez, los premios de la SACAT hayan recaído en un mismo grupo de investigación. Lejos de ser una casualidad, es una muestra de los elevados estándares que estableció Miguel Baltanás al crear el área de Oleoquímica y Catálisis del INTEC. También es el fruto de la labor rigurosa y sostenida de un grupo muy activo, que continuamente se plantea nuevas metas científico-tecnológicas, se embarca en colaboraciones internacionales de primer nivel y siempre “va por más”, indicó Gabriela Henning, directora del INTEC. 

Además de las dos distinciones otorgadas el viernes pasado durante el cierre del XX Congreso Argentino de Catálisis, el premio al mejor trabajo en formato poster también fue para ese grupo del INTEC, en el cual tuvieron un rol preponderante los investigadores Marta Bosco y Adrián Bonivardi.

Reconocimiento a una vida dedicada a la ciencia

Baltanás se encuentra en un momento de transición, entre la vida académica y científica y su recién estrenado título de jubilado. “Junto a mi esposa, que se retiró el año pasado, queremos transitar esta parte de nuestras vidas acompañando a la familia. Nuestros hijos viven en el exterior y la idea es compartir más tiempo con ellos y nuestros padres”, indicó.

Oriundo de San Antonio Oeste, Río Negro, el investigador llegó a Santa Fe hace 50 años cuando se matriculó en la carrera de Ingeniería Química en la Facultad de Ingeniería Química (FIQ-UNL). Desde entonces, y salvo el período de doctorado y posdoctorado que realizó en el exterior, siempre vivió y trabajó en esta ciudad.

“Me recibí en el ‘74, y me sorprendió el golpe de Estado con un allanamiento y saqueo de mi domicilio ese mismo día (fui secretario gremial de MODUL, el antecesor de ADUL). Estuve un año y un mes preso en Coronda y cuando salí me dediqué a preparar alumnos. Pero no quería vivir así ‘congelado’, por eso pedí una beca para ir a Estados Unidos”. Su promedio de 9.60 y la recomendación de Alberto Cassano le valieron el ingreso a la Universidad de Delaware, donde realizó el doctorado en poco más de tres años y medio. Después completó su formación en la Universidad de Gante, Bélgica. “Cuando volvió la democracia pude reintegrarme e ingresé al CONICET”. La vuelta al país también lo trajo al INTEC y a la FIQ, donde retomó su puesto de profesor.

El premio de la SACAT que recibió el viernes pasado se otorga cada dos años a investigadores destacados en el campo de la investigación en catálisis. “Se lo dan a los que tenemos canas”, dice en broma. Después, en tono más serio, hace un repaso de su carrera y explica que las diferentes líneas de investigación en las que trabajó estuvieron siempre asociadas a problemas que le resultaban cercanos. Por ejemplo, al ser patagónico le interesó el gas natural y trabajó en procesos de aprovechamiento del gas natural y de captura/reciclado de dióxido de carbono para la producción de metanol. También investigó en procesos oleoquímicos, como refinación e hidrogenación de aceites vegetales, en una época en la que solamente había 20 mil hectáreas de soja en el país.

Al mirar para atrás, aparece una y otra vez la figura de Cassano, un referente en su carrera. “Él era especialista en fotoreactores y cuando volví vinculamos su experiencia en el campo radiante con la de materiales semiconductores, para hacer procesos de descomposición de contaminantes por fotocatálisis. Además de mis propios temas de trabajo colabore con él hasta que se jubiló en esa línea de investigación y mantuvimos una estrecha relación personal y académica”.

Crítico del cortoplacismo en la formación de recursos humanos que impera en la ciencia actual y de la urgencia por publicar, Baltanás se sabe miembro de un grupo pionero en la ciencia argentina que está “con un pié en el guardarail”. “Antes podías tener la paz de trabajar en algo relevante, ahora esa paz se ha perdido”. Una condición que permaneció constante y destaca es su visión de trabajo colaborativo que desarrolló durante toda su carrera. “El trabajo individual no es bueno, ni a nivel instituto ni a nivel nacional. Siempre hemos tenido colaboración y he trabajado tratando de no concentrarme en una sola línea”. Este premio recibido es también un reconocimiento para todos los que lo acompañaron en estos años.

La fuerza de la juventud

Desde la Universidad Tecnológica de Eindhoven y por whatsapp, Alejo Aguirre cuenta que se siente muy agradecido por el premio al “Investigador Joven” otorgado por su trabajo de tesis doctoral titulado “Estudios Mecanísticos y Cinéticos Empleado Micro-Reactores Espectroscópicos”, que fue dirigida por Sebastián Collins y Claudio Berli, del INTEC.

“El premio es muy importante, me pone muy contento que luego de cinco años de trabajo un jurado lo haya distinguido. Es un gran orgullo y estoy muy agradecido por haberlo recibido”, destaca. Becario Postdoctoral de CONICET, con lugar de trabajo en INTEC y Ayudante de Cátedra en la FICH, Aguirre está trabajando en el departamento de Ingeniería Química de la universidad holandesa con una beca posdoctoral.

“Actualmente mi tema de trabajo es el desarrollo de catalizadores micro-estructurados para la reacción fisher-tropsch”, explica y cuenta que la tesis por la que recibió el premio estuvo orientada al desarrollo de nuevos materiales y catalizadores. “Para desarrollar nuevos catalizadores es importante estudiar el mecanismo de la reacción, es decir, saber cuáles son las etapas por las que deben atravesar los reactivos para convertirse en productos. Esto se logra mediante la utilización de técnicas espectroscópicas las cuales consisten estudiar la materia mediante radiación electromagnética, por ejemplo por radiación infrarroja que usé en mi tesis”.

Su plan de carrera incluye completar la estancia en el extranjero que es por un máximo de dos años y luego volver a la Argentina. “Logré el ingreso a la carrera de investigador del CONICET en la convocatoria 2015, y pienso tomar el cargo cuando vuelva a Santa Fe”.

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