Ciencia Joven

EJI-UNL: la investigación como motor del conocimiento y el desarrollo

Lunes 2 de noviembre de 2026 / Actualizado hace 1 hora, 55 minutos

Algunas respuestas de por qué seguir una carrera científica y hacer ciencia en la UNL. Jóvenes que participan del Encuentro de Jóvenes Investigadores (EJI-UNL) tienen la palabra.

Cinco estudiantes de grado de la UNL que participan del Encuentro de Jóvenes Investigadores (EJI) cuentan sus experiencias y desafíos a la hora de investigar. Se trata de Valentino Rossi, estudiante de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA-UNL); Lucía Presser, alumna de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM-UNL); Lucía Müller, quien cursa en la Facultad de Facultad de Ciencia Jurídicas y Sociales (FCJS-UNL); Sofía De Césaris y Xiomara Garay, estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU-UNL) y Santiago Lana, quien estudia en la Facultad de Ingeniería Química (FIQ-UNL)

¿Por qué participar del EJI?

El Encuentro de Jóvenes Investigadores (EJI) es un espacio de intercambio, socialización y difusión de conocimientos interdisciplinarios entre jóvenes investigadoras/es, la comunidad universitaria y la sociedad. Está dirigido a estudiantes universitarios de grado, recientes graduadas/os y estudiantes de posgrado de la UNL que desarrollen actividades de investigación reconocidas por la Universidad o el Sistema Científico-Tecnológico Nacional.

“No es la primera vez que participo del EJI, ya el año pasado asistí, y la experiencia me ayudó mucho a crecer en lo profesional y, al mismo tiempo, en lo personal. Aprendí sobre cómo redactar un resumen, como elaborar un póster y una presentación y, también, cómo comunicar el trabajo o la investigación que uno hace”, indicó Santiago Lana, estudiante en la Facultad de Ingeniería Química (FIQ-UNL) y agregó “Concurrir a este tipo de eventos también ayuda a perder el miedo a hablar frente a la gente y a que te evalúen, y ver los trabajos de otros o escuchar los comentarios de los jurados muchas veces permite obtener ideas que enriquecen tu mirada”.

“El principal desafío que me hizo presentar al EJI es que mi investigación no quede encerrada en el ámbito académico, sino lograr la transferencia y adopción de los resultados por parte del sector productivo. Asimismo, encontrar soluciones concretas y sustentables para los sistemas productivos de la región”, detalló Valentino Rossi, estudiante en la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA-UNL).

El Encuentro tiene como objetivo generar un espacio para compartir los trabajos de investigación realizados por las y los estudiantes y promover un ámbito de intercambio de conocimientos y experiencias. La edición 2026 se realizará del martes 10 al viernes 13 de noviembre, en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS-UNL), Cándido Pujato 2751, Santa Fe.

El EJI es organizado por la Universidad Nacional del Litoral a través de la Secretaría de Ciencia, Arte y Tecnología, la Secretaría de Planeamiento Institucional y Académico (Programa Posgrado), las áreas de investigación de todas las Facultades, y el apoyo de la Federación Universitaria del Litoral (FUL).

“Agradezco a la UNL que habilite la realización del EJI, junto a otros instrumentos de formación como las becas de Iniciación a la Investigación porque son instancias que nos ayudan a aprender a investigar, a analizar resultados estadísticos, científicos”, destacó  Lucía Presser, estudiante de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM-UNL).

Ser graduado/a UNL

Lucía Müller, estudiante de Abogacía en la Facultad de Ciencia Jurídicas y Sociales (FCJS-UNL) eligió la Universidad Nacional del Litoral por recomendación de los egresados de la institución: “Todos los graduados de abogacía de Llambi Campbell me decían que si podía elegir una Universidad, que elija la UNL”, señaló Müller.

“Al ver la calidad humana y de formación de estos profesionales, me dije: “quiero eso para mí”, añadió Müller.

En línea de continuidad, Valentino Rossi, estudiante de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA-UNL) expresó: “Siempre pensé en formarme como agrónomo, nunca dudé de mi vocación. Elegí la UNL por su prestigio y reputación ya que tenía familiares y conocidos que estudiaron en la FCA”.

Por su parte, Sofía De Césaris, estudiante en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU-UNL) sostuvo que “Quise ser arquitecta desde que era muy chica. En mi casa siempre se alentó a que estudiemos una carrera universitaria así que nunca estuvo en duda que iba a formarme en la UNL. Primero en la Escuela Industrial Superior y luego en FADU, en "el Pozo". Es una decisión que me llena de orgullo por la excelencia de nuestra facultad y por el reconocimiento que tiene la educación pública de nuestro país”. 

“En el día de hoy, me doy cuenta que fue una excelente opción”, continuó De Césaris.

“Quería seguir mis estudios y formarme en un área profesional que sólo una carrera universitaria puede proporcionar. En este sentido, elegí Arquitectura por el interés que me generan las posibilidades de organizar el espacio y usar distintas materialidades”, indicó Xiomara Garay, quien participa del EJI-UNL, ya que es co-autora de un trabajo junto a Sofia De Césaris.

Lucía Presser se decidió a estudiar Ciencias Médicas por un acontecimiento vivido en su infancia: “Mi abuela tuvo un grave accidente en motocicleta, en la localidad de Nelson donde vive  y ese hecho me marcó mucho. Es en este sentido, quiero especializarme en terapia intensiva en adultos y/o recién nacidos dado que las situaciones críticas en un adulto o en un neonato me parecen fascinantes, es decir, cómo gracias a los cuidados críticos un paciente logra salir adelante, recuperarse”, detalló Presser.

“A mi me gustaría seguir una carrera científica, es decir, combinar lo asistencial junto a la participación en investigaciones médicas”, comentó Presser.

Gajes del oficio

“Tuvimos la oportunidad de realizar una encuesta a mujeres privadas de su libertad, a través de un “Taller Literario” que funcionaba en la Unidad Nº 4 de Santa Fe (que ya no está operativa) y sus respuestas nos impactaron porque muchas reclusas nos hablaron de la necesidad de que haya silencio, es decir, de que el ruido no sea una constante tortura”, concluyó De Césaris.

“El año pasado, en diciembre, el grupo hizo una pequeña propuesta de decoración navideña. Todos los laboratorios y las oficinas se llenaron de un abundante “espíritu navideño”. Incluso el laboratorio tenía su árbol de navidad y estrellas hechas con ependorfs reutilizados que hicimos con los demás miembros del grupo”, finalizó Lana.

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