Edición Especial - A un año de la inundación
El día después
Miércoles 28 de abril de 2004
La FICH elaboró un documento en el que renueva su compromiso de trabajo para encontrar soluciones a los problemas que todavía acontecen. Plantea "El día después" como una oportunidad para el cambio de los paradigmas ineficaces que aún deciden el futuro de la s
Con fecha 26 de abril, la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral elaboró un documento en el que, a un año de la inundación del río Salado, expresa su posición al respecto. El informe, aprobado por resolución nÁ‚º 069/04 del Consejo Directivo de la Facultad, contiene diversas reflexiones sobre lo ocurrido, pero también en torno de las responsabilidades que se deben asumir a futuro.
El documento de la FICH se titula "LA INUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SANTA FE. Reflexiones a un año del desastre" y dice:
"Hace un año atrás la población de Santa Fe en su conjunto sufría los efectos de la mayor catástrofe hídrica de la que se tenga memoria. Muchas personas padeciendo las consecuencias directas del anegamiento de sus casas y empresas, con las pérdidas de sus bienes y sus afectos. Otras, recibiendo las consecuencias de una ciudad devastada que mostraba con crudeza la falta de capacidad para dar respuestas organizadas ante la emergencia.
"La valoración de causas y consecuencias realizada con posterioridad puso en evidencia que el desastre fue provocado, de algún modo, por un desajuste entre la naturaleza y los comportamientos y prácticas de nuestra sociedad. La no ejecución en tiempo y forma de las obras previstas, la inexistencia de medidas de prevención (sistemas de alerta y planes de contingencia que guiaran el accionar de las instituciones antes, durante y con posterioridad al desastre), la confusión respecto de los roles y responsabilidades institucionales, la ineficacia del marco legal sobre el ordenamiento y uso del suelo y las debilidades institucionales, son sólo algunos de los muchos rasgos que ponen a la luz las debilidades, tanto del Estado como de la sociedad civil, que operaron como causas subyacentes de la catástrofe ocurrida.
"El "día después" siempre significa una oportunidad para el cambio, una apuesta por un futuro mejor. Pero ese futuro tiene que estar sostenido por la conciencia clara de las razones por las cuales han sucedido las cosas. No sólo aquellas de orden coyuntural que determinaron la inundación de fines de abril de 2003, sino más bien las otras, las que determinan las conductas y comportamiento de los distintos actores, y que pueden resultar determinantes a la hora de la ocurrencia de desastres como el que hace un año les tocó vivir a los santafesinos.
"Entender que en ciudades como Santa Fe la inundación es siempre "posible" y que hay que estar preparado para convivir con ella es la clave de un cambio cultural que debe abarcar a todos los sectores de la sociedad. Es ese cambio de actitud el motor de transformación que podrá movilizar acciones en un esquema coordinado, orgánico y basado en el principio del conocimiento como instrumento fundamental para la materialización de respuestas acordes al accionar de la naturaleza.
"Pareciera por todos aceptada la necesidad de reducir los niveles de riesgo de los sectores más afectados. Sin embargo, debiera quedar claro que reducir el riesgo no es una "práctica técnica" destinada a proveer "productos", sino una "práctica social" compleja, con distintas facetas en las que participan actores sociales diversos y muchas veces con intereses antagónicos. Es este concepto un elemento clave para reflexionar acerca del "día después".
"Algunas de las medidas de acción en estado de proyecto o de ejecución, tanto de carácter estructural como no estructural, adoptadas con posterioridad al desastre guardan cierta racionalidad, y en muchos casos responden a juicios técnicos elaborados por organismos especializados mucho antes de la inundación de abril / mayo de 2003. Sin embargo, vistas a la luz de los conceptos anteriores, aparecen más como una reacción ante los hechos, que como parte de una nueva concepción que integre el sistema natural y el sistema social en un todo y los articule desde la concepción de la gestión del riesgo.
"Si aceptamos que los desastres son el resultado de situaciones de riesgo artificialmente construidas a través de procesos sociales que derivan de las modalidades de desarrollo vigente, no puede concebirse la solución del problema de la inundación del río Salado únicamente como una respuesta desde la obra pública.
"Debemos aprender de las enseñanzas que nos deja la naturaleza. Las obras son necesarias pero no suficientes. Responder a la inundación sólo con más obras puede conducir a reafirmar ciertos comportamientos que hoy presenta la estructura social y a desarrollar aún más la falsa idea de "seguridad" que brindan las obras de protección contra inundaciones, incrementando de este modo su nivel de exposición frente a este tipo de amenazas naturales.
"Las obras deben complementarse con medidas no estructurales, tales como formulación y/o aplicación del legislación para regular los usos del suelo en áreas inundables y de normativas para nuevas urbanizaciones en zonas de riesgo de inundación; planes de relocalización de viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo; programas de educación tendientes a promover una cultura de la prevención; acciones de concientización de la población acerca de los riesgos a los que está expuesta; etc.
"Las respuestas para que Santa Fe no vuelva a sufrir un desastre hídrico de tal magnitud, no están en una oficina técnica ni en el despacho de los decisores políticos. Las respuestas están en todos y cada uno de los actores y de las instituciones que hacen a la vida de la ciudad. Para ello se necesita reconstruir un Estado que por años no ha podido cumplir acabadamente con sus funciones y roles esenciales, fortalecer a la sociedad civil y a las instituciones que la representan, y establecer mecanismos de participación efectiva, que conduzcan a la adopción de acciones colectivas sobre la base de construcción de consensos.
"Sólo así se podrá arribar a soluciones que, enmarcadas en los principios de eficiencia económica, equidad social y sustentabilidad ambiental que promueve la gestión integrada de los recursos hídricos, conlleven a un desarrollo de la sociedad en armonía con el sistema natural en que se asienta.
"La comunidad de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral renueva su compromiso de participación y trabajo en pos del necesario cambio de los paradigmas que aún hoy parecieran gobernar el tratamiento del problema de las inundaciones, convencida que, de lo contrario, estaremos repitiendo en el futuro, las dolorosas consecuencias de los errores del pasado.
"El "día después" será, en definitiva, el día en que la sociedad toda cambie sustantivamente sus prácticas, asumiendo como responsabilidad pública la construcción de una sociedad menos vulnerable.
Santa Fe, 26 de abril de 2004"
El documento de la FICH se titula "LA INUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SANTA FE. Reflexiones a un año del desastre" y dice:
"Hace un año atrás la población de Santa Fe en su conjunto sufría los efectos de la mayor catástrofe hídrica de la que se tenga memoria. Muchas personas padeciendo las consecuencias directas del anegamiento de sus casas y empresas, con las pérdidas de sus bienes y sus afectos. Otras, recibiendo las consecuencias de una ciudad devastada que mostraba con crudeza la falta de capacidad para dar respuestas organizadas ante la emergencia.
"La valoración de causas y consecuencias realizada con posterioridad puso en evidencia que el desastre fue provocado, de algún modo, por un desajuste entre la naturaleza y los comportamientos y prácticas de nuestra sociedad. La no ejecución en tiempo y forma de las obras previstas, la inexistencia de medidas de prevención (sistemas de alerta y planes de contingencia que guiaran el accionar de las instituciones antes, durante y con posterioridad al desastre), la confusión respecto de los roles y responsabilidades institucionales, la ineficacia del marco legal sobre el ordenamiento y uso del suelo y las debilidades institucionales, son sólo algunos de los muchos rasgos que ponen a la luz las debilidades, tanto del Estado como de la sociedad civil, que operaron como causas subyacentes de la catástrofe ocurrida.
"El "día después" siempre significa una oportunidad para el cambio, una apuesta por un futuro mejor. Pero ese futuro tiene que estar sostenido por la conciencia clara de las razones por las cuales han sucedido las cosas. No sólo aquellas de orden coyuntural que determinaron la inundación de fines de abril de 2003, sino más bien las otras, las que determinan las conductas y comportamiento de los distintos actores, y que pueden resultar determinantes a la hora de la ocurrencia de desastres como el que hace un año les tocó vivir a los santafesinos.
"Entender que en ciudades como Santa Fe la inundación es siempre "posible" y que hay que estar preparado para convivir con ella es la clave de un cambio cultural que debe abarcar a todos los sectores de la sociedad. Es ese cambio de actitud el motor de transformación que podrá movilizar acciones en un esquema coordinado, orgánico y basado en el principio del conocimiento como instrumento fundamental para la materialización de respuestas acordes al accionar de la naturaleza.
"Pareciera por todos aceptada la necesidad de reducir los niveles de riesgo de los sectores más afectados. Sin embargo, debiera quedar claro que reducir el riesgo no es una "práctica técnica" destinada a proveer "productos", sino una "práctica social" compleja, con distintas facetas en las que participan actores sociales diversos y muchas veces con intereses antagónicos. Es este concepto un elemento clave para reflexionar acerca del "día después".
"Algunas de las medidas de acción en estado de proyecto o de ejecución, tanto de carácter estructural como no estructural, adoptadas con posterioridad al desastre guardan cierta racionalidad, y en muchos casos responden a juicios técnicos elaborados por organismos especializados mucho antes de la inundación de abril / mayo de 2003. Sin embargo, vistas a la luz de los conceptos anteriores, aparecen más como una reacción ante los hechos, que como parte de una nueva concepción que integre el sistema natural y el sistema social en un todo y los articule desde la concepción de la gestión del riesgo.
"Si aceptamos que los desastres son el resultado de situaciones de riesgo artificialmente construidas a través de procesos sociales que derivan de las modalidades de desarrollo vigente, no puede concebirse la solución del problema de la inundación del río Salado únicamente como una respuesta desde la obra pública.
"Debemos aprender de las enseñanzas que nos deja la naturaleza. Las obras son necesarias pero no suficientes. Responder a la inundación sólo con más obras puede conducir a reafirmar ciertos comportamientos que hoy presenta la estructura social y a desarrollar aún más la falsa idea de "seguridad" que brindan las obras de protección contra inundaciones, incrementando de este modo su nivel de exposición frente a este tipo de amenazas naturales.
"Las obras deben complementarse con medidas no estructurales, tales como formulación y/o aplicación del legislación para regular los usos del suelo en áreas inundables y de normativas para nuevas urbanizaciones en zonas de riesgo de inundación; planes de relocalización de viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo; programas de educación tendientes a promover una cultura de la prevención; acciones de concientización de la población acerca de los riesgos a los que está expuesta; etc.
"Las respuestas para que Santa Fe no vuelva a sufrir un desastre hídrico de tal magnitud, no están en una oficina técnica ni en el despacho de los decisores políticos. Las respuestas están en todos y cada uno de los actores y de las instituciones que hacen a la vida de la ciudad. Para ello se necesita reconstruir un Estado que por años no ha podido cumplir acabadamente con sus funciones y roles esenciales, fortalecer a la sociedad civil y a las instituciones que la representan, y establecer mecanismos de participación efectiva, que conduzcan a la adopción de acciones colectivas sobre la base de construcción de consensos.
"Sólo así se podrá arribar a soluciones que, enmarcadas en los principios de eficiencia económica, equidad social y sustentabilidad ambiental que promueve la gestión integrada de los recursos hídricos, conlleven a un desarrollo de la sociedad en armonía con el sistema natural en que se asienta.
"La comunidad de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral renueva su compromiso de participación y trabajo en pos del necesario cambio de los paradigmas que aún hoy parecieran gobernar el tratamiento del problema de las inundaciones, convencida que, de lo contrario, estaremos repitiendo en el futuro, las dolorosas consecuencias de los errores del pasado.
"El "día después" será, en definitiva, el día en que la sociedad toda cambie sustantivamente sus prácticas, asumiendo como responsabilidad pública la construcción de una sociedad menos vulnerable.
Santa Fe, 26 de abril de 2004"