Ciencia y Técnica UNL

Inundación, miradas, mujeres

Lunes 29 de diciembre de 2003

Una docente de la UNL estudió el rol de la mujer en la catástrofe. Consideró la vertiente psicoafectiva vinculada a la memoria del acontecimiento. El tema lo abordó desde la perspectiva del género.

Esta vez, el año que se va dejará una huella imborrable en la memoria de los santafesinos: la catástrofe del Salado. La inundación, que arrasó con historias, recuerdos, nuestras cosas y hasta vidas, mostró una ciudad distinta y sacó a flote sentimientos de lo más diversos: temores, angustias por perderlo todo, tristeza, vergÁƒ¼enza, inseguridades.

A todos los análisis por muchos escuchados se sumó el realizado por la psicóloga Nilda Ansaldo, docente de la cátedra de Psicología Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quien se inspiró en una serie fotográfica para estudiar "la vertiente psicoafectiva vinculada a la memoria del acontecimiento", abordada desde la perspectiva del género.

"Memoria, foto y género se aproximan en una constante que vincula a la mujer con la memoria familiar, es la depositaria y hacedora del recuerdo de los acontecimientos familiares a través de la construcción del álbum, al mismo tiempo que rescata un archivo o documento que evita el olvido y pone en juego la capacidad de proyección de quienes miran", indica Ansaldo, quien también es integrante del Centro de Investigaciones Histórico-Sociales sobre la Mujer, dirigido por la Profesora Teresa Suárez, y que funciona en la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHUC) de la UNL.

Las fotografías fueron sacadas por una profesional que no reside en la ciudad, y que se inspiró en conocer por sí misma la situación de emergencia que vivía la ciudad. Una lectura diferente de esas imágenes dieron lugar al trabajo denominado Inundación: su expresión en la memoria constructiva a través de la imagen fotográfica y de la perspectiva del género, que fue presentado en las VI Jornadas Rosarinas de Antropología Sociocultural y en el último encuentro de investigadores realizado en la FCE. Además, sirvieron para el análisis los talleres realizados en el centro de evacuados que funcionó en el Campo Universitario de la UNL.

La mujer y su rol en el hogar

"En el acontecimiento catastrófico de la inundación las actoras principales fueron en este caso las mujeres evacuadas de sectores de menores recursos materiales y simbólicos, que tuvieron a su cargo el mantenimiento de lo doméstico en espacios colectivos y en condiciones psicológicas traumatizantes", analiza la docente.

La repartición inmediata de roles en el marco de la catástrofe respondió a un orden culturalmente aceptado: la mujer, lo doméstico; el hombre, la esfera de lo público. "Las mujeres asumían el adentro doméstico al proporcionar los diversos servicios como alimento, higiene, salud, que son asumidos naturalmente y reproducidos en los vínculos con sus hijas en un estilo autoritario", agrega.

En el Campo Universitario, analiza la docente, "cada familia trató de guardar sus espacios con los pocos elementos que habían salvado de la inundación, produciendo algún modo de réplica del hogar perdido e intentando salvaguardar aspectos identitarios demarcados también en los espacios a través de mantas, frazadas y sábanas".

En ese contexto, fueron las mujeres las encargadas de proveer comida, cuidar los niños y esperar el regreso de los maridos. Sin embargo, más allá de estos comportamientos que intentaban reproducir sus días antes de la catástrofe, "no hablaban de cómo se sentían emocionalmente ni de cómo protegerse en esta situación".

"De las pérdidas sufridas y de las circunstancias del ingreso de agua en sus viviendas se habló muy poco", relata la docente. Sin embargo, el papel del rol nutricio, materno y doméstico es común a todas: "La maternidad, ser madre en el propio núcleo y en el ampliado, es su principal identidad", concluye el trabajo.

El análisis

Según la profesora, las mujeres "carecieron de una estrategia más integral, que superara los roles de género y pudiera inscribirse en un reclamo público-político-social para restituir sus vidas".

"Los canales de reclamos dentro y fuera del centro estaban atomizados y se observaba una actitud victimizada en las mujeres que les impedía reclamar lo propio y las posicionaba dependientemente respecto de lo que los otros les pudiesen brindar, que confirma los aspectos patriarcales vigentes en el sector social entrevistado", indica el escrito. Es por eso que la memoria del suceso "se inscribió en un presente-presente, orientado hacia el retorno a sus hogares".

La inclusión de las fotos en el análisis, dice Ansaldo, "guarda un sentido de ampliación testimonial en la construcción de la memoria-imagen, efectuando aportes que colaboran en confirmar los aspectos tratados, tanto con imágenes como en el relato, respecto del rol de las mujeres evacuadas".

"Con la misma perspectiva, las mujeres encargadas de incorporar las fotos en el álbum familiar, rompen cierta regla al incluir no sólo los acontecimientos gratos sino también las fotos de la inundación, lo que posibilita la reubicación del suceso traumático en un lugar de memoria y representación", finaliza.

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