2 de abril
Malvinas: una mirada geográfica y cartográfica
Miércoles 1 de abril de 2026 / Actualizado hace 3 horas, 51 minutos
Transcurridos 44 años de la guerra en las Islas Malvinas, docentes investigadores de la UNL brindan un análisis crítico de lo ocurrido en territorio, en la población y la economía del archipiélago.
A 44 años de la guerra en las Islas Malvinas, docentes investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) vuelcan su pensamiento crítico con una mirada profunda desde las disciplinas Geografía, Cartografía y Agrimensura.
“Las Islas Malvinas exhiben hoy transformaciones profundas en la población, en la cultura, en la economía y en la infraestructura. Estas modificaciones se contextualizan en los procesos de globalización que posibilitaron comunicaciones más fluidas entre el archipiélago y el resto del mundo y en una política británica más atenta con los isleños que tras el conflicto les otorgó la ciudadanía plena. La Guerra cambió para siempre la vida de los habitantes de Malvinas”, sostiene Gustavo Peretti, profesor de Geografía Argentina de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL y vicepresidente de Asociación de Estudios de la Población Argentina.
Peretti asegura que “en cuanto a la economía, la actividad pesquera modificó las finanzas del archipiélago y lo convirtió en un territorio de altos ingresos, apuntalados por el creciente turismo y una ganadería modernizada; más la ciudadanía plena otorgada a los isleños han resultado en que Malvinas transite en la última década por un boom económico logrando uno de los PBI más elevados del mundo. Atrás quedó la postal previa a 1982: un territorio de apenas 1.800 habitantes dedicados casi exclusivamente a la producción lanar; hoy, la población se ha duplicado, alcanzando los 3.541 residentes”.
En 2021 la composición demográfica revela una notable diversidad: menos de la mitad de la población (42%) es nativa. Finalmente, el censo contabiliza a más de 400 personas procedentes de otros 60 países. Además, el relevamiento censal de ese año pone en evidencia que el 52.3% de los residentes, más allá de su lugar de nacimiento, se autoperciben como “isleños”. Aditivamente, un 70% de los habitantes de Malvinas ostenta el denominado “estatus de isleños”, el que le otorga derechos y les impone obligaciones cívicas como al resto de los locales “puros”. El 30% restante de la población está compuesto por residentes temporales, contratados principalmente para industrias como la pesca, servicios o defensa (base de Monte Agradable), que operan bajo permisos de trabajo de corto o mediano plazo, sostiene Peretti.
De la postal actual a los mapas históricos
En la mirada de los ingenieros agrimensores Wilfredo Pozzi y Silvio Graziani, docentes de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL: “Las Islas Malvinas ocupan un lugar central no solo en la historia y la política argentina, sino también en el campo de las ciencias del territorio. Su ubicación sobre la extensa plataforma continental del Atlántico Sur las convierte en un caso clave para comprender cómo disciplinas como la cartografía y la agrimensura contribuyen al conocimiento, la representación y la delimitación de los espacios marítimos e insulares”.
Añaden que “las Malvinas se asientan sobre una plataforma continental amplia y de escasos 200 metros de profundidad. En este contexto, la cartografía cumple un rol fundamental, a través de los mapas históricos, como también contemporáneos, representa el territorio, documenta procesos y refleja formas de ocupación y administración”.
“Los mapas no son meras ilustraciones: constituyen herramientas de registro que permiten analizar cómo se ha entendido y delimitado el espacio a lo largo del tiempo. En situaciones de disputa territorial, estos documentos adquieren un valor excepcional como evidencia histórica”, afirman contundentes Pozzi y Graciani.
Por otra parte, “la agrimensura aporta la precisión técnica necesaria para definir límites, utilizando mediciones geodésicas, tecnologías de posicionamiento satelital global y hasta las técnicas de topografía más elementales, pero precisas en estos ambientes hostiles. Esta disciplina permite establecer coordenadas exactas y construir una base objetiva para la delimitación legal del territorio. En el ámbito marítimo, estos datos resultan esenciales para determinar la extensión de espacios como el mar territorial, la zona económica exclusiva y la plataforma continental”, argumentan los docentes de la UNL.
En el derecho Internacional
“La articulación entre cartografía y agrimensura se vuelve especialmente relevante en el marco del derecho internacional. La delimitación de los espacios marítimos no solo depende de criterios políticos, sino también de información científica precisa. En este sentido, los estudios técnicos permiten sustentar presentaciones ante organismos internacionales y respaldar reclamos con base en datos verificables”, manifiestan Pozzi y Graziani.
Concluyen que “abordar la cuestión de las Malvinas desde estas disciplinas implica, entonces, integrar múltiples dimensiones: la geográfica, la técnica, la jurídica y la histórica. Lejos de ser campos aislados, la cartografía y la agrimensura forman parte de un entramado de conocimientos que contribuyen a comprender el territorio en su totalidad. En definitiva, medir, representar y analizar el espacio no es solo una tarea científica: es también una forma de construir conocimiento sobre el territorio y de aportar herramientas fundamentales para su interpretación y su proyección en el ámbito internacional”.
Boom económico
Desde la geografía, Gustavo Peretti analiza los cambios en la economía isleña desde 1982 a la actualidad: “Malvinas transita en la última década por un boom económico logrando uno de los PBI más elevados del mundo. Históricamente basada en la producción de lana de alta calidad, desde 1986 la economía de las Islas Malvinas se sustenta en gran medida en la industria pesquera. Desde mediados de la década de los años 80, el gobierno británico otorgó a los isleños la explotación de los derechos de pesca en las aguas que circundan el territorio insular. Luego el gobierno de las Islas entregó licencias de pesca de calamar Illex y merluza negra que generaron más de 600 millones de dólares, importe que tuvo como destino distintas obras de infraestructura y la constitución de un fondo de reserva”.
Continúa su estudio sosteniendo que “el PBI pasó de 8 millones de dólares en 1985 a 330 millones de dólares en 2018. En ese año la pesca permaneció como la principal actividad económica representando el 63,6% del PBI. Teniendo en cuenta que muchas empresas son propiedad total o parcial de accionistas residentes en ultramar y muchas tareas son cumplidas por no residentes, el ingreso per cápita se calcula para el 2020 en 69.000 dólares anuales, es decir en 5.750 dólares mensuales”.
Además, el sector turístico ha experimentado un rápido crecimiento en los últimos 15 años con un ingreso anual de aproximadamente 60.000 turistas a través de la llegada de cruceros y otros 1.600 turistas a través de vuelos, denominados localmente “turistas terrestres”, que aportan 5 millones de dólares al PIB anual. La temporada alta se produce, por una cuestión climática, entre octubre y marzo en coincidencia con la mayor llegada de cruceros. En estos meses muchos residentes se vuelcan al turismo como guías e intérpretes, a quienes se suman extranjeros que llegan como trabajadores temporarios.
Petroleo y ganadería en Malvinas
Peretti agrega que “en cuanto a la actividad hidrocarburífera, en 1995 el gobierno de las Islas emitió las primeras licencias para la explotación en aguas adyacentes del Archipiélago. El primer descubrimiento comercial de petróleo se realizó en mayo de 2010”.
En cuanto a la ganadería “se implementan desde inicios de la década de 1990 programas de mejoramiento genético y de pastos para desarrollar y apoyar razas ovinas de doble propósito (lana y carne), para aumentar la productividad mediante el aumento de las tasas reproductivas y la disminución de la mortalidad, ya que las condiciones no son necesariamente las mejores con repercusión en índices de parición bajos y erráticos”.
Añade que en el año 2003 se instaló una planta de faena certificada para exportar tanto carne ovina como bovina. En la actualidad se exporta carne de corderos a varios países del mundo y se abastece a su mercado interno con productos de carne de res. La capacidad de faena es de unas mil cabezas ovinas por día y entre los principales mercados se cuenta el Reino Unido, Francia, Suecia, Alemania, España, Malta y Chile.
“La agricultura, en gran parte orgánica, continúa siendo un empleador importante ya que ocupa de manera directa a 210 personas y contribuye con 4 millones de dólares al PIB anual”, redondea el análisis del docente de Geografía.
La geografía cartografía y la agrimensura no solo describen el territorio: lo construyen técnicamente y lo respaldan jurídicamente, son herramientas clave en la comprensión y defensa de espacios como las Islas Malvinas.
Créditos imágenes: Pozzi - Graziani
Mapas históricos:
1- Mapa de la isla Soledad de Malvinas. Autor: Andrés de San Martín (1520). Perteneciente a la expedición española de Hernando de Magallanes.
2- Mapa grabado de las islas Malvinas. Fecha y autor desconocidos. Tamaño: 90 x 65 cm. Es una carta de navegación la isla East Falkland. Registra ubicaciones como Cape Meredith, Port Stephens, South Bay. Gran detalle de islas. Marca para los navegantes rocas y áreas con kelp (algas), y las ubicaciones de varios naufragios.
3- Mapa titulado Plan de las islas Malvinas ó Falkland. Autor: M. Langdon (1841). Contiene una vista de Puerto Luis (Ahora Puerto Soledad). En algunas bahías lleva anotadas indicaciones para navegar. Anotación manuscrita de Pedro de Angelis.
4- Mapa físico político de las Islas Malvinas.
Espere por favor....