Ciencia y educación

Promoviendo una vida activa y saludable en los adultos mayores

Viernes 13 de junio de 2014 / Actualizado el martes 17 de junio de 2014

A través de talleres se busca mejorar la calidad alimentaria de este sector de la comunidad. Recreaciones de la vida diaria, charlas sobre higiene y consumo de alimentos son algunas de las actividades que la Universidad coordina en centros de jubilados.

La Universidad Nacional del Litoral (UNL), en conjunto con la Secretaría de Extensión y la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB), continúan promoviendo líneas de acción para concientizar a la población de adultos mayores en la promoción de hábitos higiénico-dietéticos saludables fáciles de adoptar. Para lograr este cometido desde la UNL se ha ideado el Programa Alimentos de Interés Social por el cual se implementa un plan de educación alimentaria que contempla instancias de información ciudadana y cursos de formación.

Bajo esta línea de trabajo María de los Ángeles Candioti, docente de la carrera de nutrición en FBCB-UNL, lleva adelante el proyecto de extensión:“Educación nutricional en adultos mayores de Barrio Centenario”. Desde este lugar, profesores y estudiantes avanzados de la carrera en nutrición brindan jornadas de capacitación con degustación de diversos productos alimenticios, enseñando a cocinarlos y almacenarlos, de manera tal que se pueda aprovechar al máximo su riqueza nutricional.

Para la especialista en nutrición, lo que se espera obtener con esta intervención en los barrios de la ciudad y en los centros de jubilados, es que estos talleres “contribuyan a mejorar el comportamiento alimentario, el estado nutricional y el estado de salud de la población para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores. Así mismo se pretende el establecimiento, por parte de la comunidad, de medidas de prevención y promoción de la salud vinculadas con la alimentación-nutrición que posibiliten perpetuar esta acción en el tiempo”.

Promover hábitos alimenticios

Para desarrollar la participación de la comunidad de adultos mayores en los talleres de educación nutricional, como medio de prevención de las enfermedades crónicas derivadas de la alimentación inadecuada, los estudiantes avanzados que participan de este programa realizan recreaciones de la vida diaria para promover hábitos saludables. “En los lugares que realizamos estas jornadas nos pareció adecuado poder recrear góndolas de supermercados, ya que es una de las acciones más prácticas y pragmáticas para que nuestros adultos mayores puedan ver qué tipo de oferta -en términos de calidad nutricional- se les presentan a la hora de hacer las compras. Este ejercicio nos brinda la posibilidad de corregir y remarcar qué tipo de hábitos ellos deben mejorar o comenzar a implementar”, señaló Candioti.

Además de recrear situaciones de la vida diaria, el grupo de trabajo, mediante charlas y ejemplos descriptivos intentan reforzar una actitud consciente, reflexiva sobre los fundamentos de una vida saludable. Estableciendo relaciones entre consumo y salud a través de los conocimientos básicos sobre el manejo, higiene y seguridad de los alimentos, con el objetivo particular de prevenir enfermedades.

Una nueva experiencia

Adela Conti es una de las tantas personas que asistió al taller “alimentación saludable en la tercera edad” que depende del proyecto de extensión: “Educación nutricional en adultos mayores de Barrio Centenario”. Una nueva experiencia que suma a sus 80 años y que a su vez contagiará a sus más allegados, ya que considera necesario hacer de este taller una rutina diaria. “Es importante cuidar nuestra salud a nuestra edad, y muchas veces uno no se pone a pensar que la forma de cocinar o almacenar los alimentos puede ser una causa que nos enferme”. Conti forma parte de un grupo más amplio, el cual se reúne en la semana para compartir su tiempo en diversas actividades, como son el tejido, el canto, y yoga. A lo largo de la jornada, ella y su grupo estuvo de acuerdo en participar de todos los ejercicios para aprender nuevas estrategias para cocinar los alimentos, o refinar sus miradas en las góndolas recreadas en el lugar. “Yo cuando voy al supermercado llevo la lista de las compras, pero ahora veo que tendré que cambiar algunas cosas y también agregar, porque en la actividad nos dimos cuenta que hay otras preparaciones y otros sabores que nos dan más calidad y cantidad de nutrientes”.

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