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Tender puentes entre el Jardín y las familias

Jueves 3 de septiembre de 2026 / Actualizado hace 7 horas, 29 minutos

En el marco del Mes de las Infancias, se realizaron las clases abiertas en el Jardín de Infantes La Ronda.

Durante las últimas semanas de agosto, en el Jardín de Infantes La Ronda de la Universidad Nacional del Litoral, se llevaron a cabo las clases abiertas de las áreas de Música, Inglés y el Taller de Tecnologías Digitales. Se trata de propuestas pedagógicas donde el Jardín abre sus puertas e invita a las familias a conocer cómo es una clase habitual y participar de la rutina escolar. A su vez, estos encuentros contribuyen a fortalecer vínculos de confianza y colaboración entre  las personas que habitan cada hogar y la institución. Sobre la importancia de estas iniciativas, la vicedirectora del nivel inicial, Cecilia Odetti, comentó: “estas instancias permiten compartir experiencias de aprendizajes en el jardín desde la vida cotidiana de las niñeces. Las clases abiertas son una modalidad participativa donde las familias pueden acompañar y valorar los procesos de las áreas específicas que ofrece la institución. En este sentido, generan oportunidades para tender puentes y fortalecer lazos, priorizando la mirada en la infancia desde sus posibilidades y tiempos. Implica asumir la centralidad del vínculo pedagógico y el juego en el diseño propuestas enriquecidas para explorar, expresarse, descubrir, crear e interactuar con adultos y pares en su ambiente.

La Música en la Infancia

Constituye un lenguaje expresivo fundamental ya que favorece el desarrollo cognitivo, motor, social y emocional. A través de la escucha, el movimiento, la exploración sonora y el canto, los niños y las niñas construyen formas de comunicación y expresión que enriquecen su relación con el entorno.  “Durante las clases abiertas compartimos distintas experiencias musicales pensadas para disfrutar, explorar y aprender a través de la música y el movimiento. Por ejemplo, en la Sala de lactantes comenzamos con una canción de saludo la cual nos permite reconocer nuestros nombres, encontrarnos con los demás e invitarnos a hacer música juntos. Luego exploramos los tambores, jugamos con el sonido y el silencio, aprendiendo a tocar, detenernos y esperar, mientras comenzamos a incorporar el ritmo y el pulso musical. En el caso de la Sala de dos años, se comparten diferentes actividades poniendo especial atención en las posibilidades expresivas de nuestras manos y nuestros pies. Se acompaña con la ejecución de instrumentos, favoreciendo la coordinación y la percepción del pulso, finalizamos cantando juntos con la guitarra”, explicó la docente de Música, Ana Paula Patrizi. 

Mis primeros pasos en Inglés

Así se denomina  la clase abierta realizada en la Sala de cinco años donde se invitó a las familias a conocer los avances de las y los estudiantes en el idioma mediante la recreación de las dinámicas habituales de las clases. “La propuesta incluye las rutinas diarias de saludo y caracterización del clima; el juego comunicativo junto a los personajes del libro y actividades de aprendizaje significativo articuladas con el vocabulario y las expresiones trabajadas hasta el momento. A partir de un soporte visual y canciones que involucran la expresión corporal, se ejercitan los contenidos desarrollados y se consolida la escucha comprensiva de forma colaborativa”, explicó el profesor de Inglés Mauricio Wichorek.  “Esta propuesta pedagógica permite que los niños y las niñas tengan contacto temprano con la lengua extranjera y comiencen a desarrollar, en forma natural y acorde a su edad, diversas habilidades y capacidades, especialmente vinculadas con la comprensión auditiva y la pronunciación. En ese contexto, el acompañamiento y la participación de las familias es clave para generar un entorno de seguridad afectiva, incentivar la expresión oral espontánea y disfrutar este proceso de descubrimiento lingüístico”, aseguró Wichorek.  

Jugar y aprender con la computadora 

La incorporación de esta tecnología en el Jardín no sólo resulta un recurso didáctico sino también como un camino hacia la alfabetización digital. En este sentido, involucrar a los niños y a las niñas en el manejo de la computadora tiene como objetivo fundamental el desarrollo de capacidades individuales, el manejo de la información y la posibilidad de comprender su utilidad en los procesos de transformación social. “En esta clase abierta, las familias se suman como compañeras de juego para compartir con los estudiantes de la Sala de tres años y explorar el universo digital. Mediante un software de interfaz sencilla e intuitiva, los niños utilizan el mouse y el teclado para interactuar con la computadora, descubriendo cómo sus movimientos se transforman en acciones concretas sobre la pantalla. A través de este lenguaje lúdico, ejercitan destrezas viso-motoras, la resolución compartida de consignas y el reconocimiento de objetos y colores primarios. La presencia, guía y mirada atenta de la familia son el pilar para fortalecer la autoestima de los niños y las niñas, transformar la sala de tecnologías en un espacio de disfrute y celebrar juntos sus primeros avances tecnológicos”, explicó el  profesor del  Taller de Tecnologías Digitales, Mauricio Wichorek. 

De modo que, las clases abiertas permiten que las y los estudiantes de La Ronda junto a sus familias jueguen, compartan y disfruten de algunos momentos que forman parte de la cotidianidad del Jardín. Y, a la vez, posibilitan continuar afianzando lazos y seguir construyendo comunidad.

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