Universidad - Sociedad
Transferir tecnología a la sociedad
Lunes 22 de marzo de 2004
Daniel Scacchi es el flamante director del CETRI de la UNL. Afirma que es necesaria la gestión específica para mejorar la conexión entre quien genera el conocimiento y quien lo consume. "Los países pueden cambiar su política monetaria de la noche a la mañana,
"No es extraño que durante muchos años, en el ámbito universitario se haya considerado a la transferencia de tecnología como un tema tabú. Y por eso es que muchos pensaban que si los investigadores ganaban dinero por transferir conocimiento, estaban cometiendo un pecado", comienza señalando Daniel Scacchi, director del Centro para la Transferencia de los Resultados de la Investigación (CETRI) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) desde fines de 2003.
A pesar de que en 2003 el CETRI facturó $4 millones por servicios a terceros, Scacchi aclara que el nivel de ingresos "no es un dato menor, pero no deja de ser un indicador entre otros más. El punto más destacado es que la UNL es pionera en transferencia de tecnología". La reflexión de Scacchi, en realidad, se remonta a un tema que ya en la década del 60 quitaba el sueño a los más brillantes científicos e investigadores de nuestro país: cómo lograr llevar la mayor cantidad de los conocimientos que se generan en los laboratorios de la universidad hacia quien los necesita, ya sea a la sociedad en general o al ámbito productivo en particular. En otros términos: se trata de lo que en el ámbito académico se conoce como transferencia de conocimiento.
Pero además de las políticas de gestión específicas que se necesitan, es central que las Unidades de Vinculación Tecnológica (UVT) Á‚"“como se las conoce en la jerga científicaÁ‚"“ como el CETRI no solamente salgan al medio a ofrecer las tecnologías que tenemos en la UNL, sino que también pregunten qué es lo que necesita el medio. "En muchas casos, nos vamos a encontrar con que las necesidades pueden ser distintas a las que nosotros podemos ofrecer. Y, precisamente, lograr que las industrias identifiquen sus problemas y oportunidades y que hay grupos en la UNL que le pueden ayudar, es lo realmente complicado: el diálogo con las empresas no se puede automatizar en una computadora", afirmó Scacchi y agregó que "lo más importante que tenemos en la universidad no son los proyectos de investigación ni los paper publicados. El capital más importante que tenemos son nuestros recursos humanos, su formación y lo que pueden hacer potencialmente con esa formación".
Consciente de la importancia del desarrollo tecnológico en el mercado globalizado, Scacchi entiende que los países de todo el mundo "pueden cambiar su política monetaria y cambiaria de la noche a la mañana, pero lo que no puede hacer rápidamente es acceder a conocimientos para desarrollar un negocio. En Argentina, producíamos insulina y dejamos de hacerla porque, supuestamente, importarla era mejor negocio. Como terminó todo: nuestro país aceptó una donación de insulina de Brasil".
La historia de desencuentros no se limita solamente a la relación con el ámbito público. En tal sentido, refiriéndose a la realidad productiva local, Scacchi señala que "la gran mayoría de las empresas de Santa Fe y de la región son pymes que, en la mayoría de los casos, necesitan tecnología de gestión, es decir, tecnología blanda. Adolecen de todo este tipo de problemática de organización, de gestión, de comercialización, y esto hay que brindárselo al mismo tiempo que vamos solucionando un problema productivo en la planta, en la chacra o en el corral".
Asimismo, el director del CETRI despeja todas las dudas en torno del ámbito de trabajo de los investigadores y de los profesionales egresados de la propia universidad. "De ninguna manera pensamos que nuestros investigadores compiten con los profesionales de la zona. El profesional Á‚'usaÁ‚' el conocimiento que, por lo demás, está disponible para todos los profesionales. En cambio, el investigador genera conocimientos que no existen".
Tal como aclara Romano, el conocimiento es, por principio jurídico, patrimonio común de la humanidad a menos que alguien se lo apropie a través de algún mecanismo como pueden ser las patentes. Para obtener una patente, el desarrollo debe ser nuevo, tener altura inventiva y tener aplicación industrial. "Por eso, tiene una importancia superlativa tener una política fuerte en este sentido", entiende Romano y concluye que además de la protección de los resultados de la investigación, "las patentes son uno de los instrumentos más importantes que puede tener una universidad para recuperar la inversión en investigación y desarrollo".
A pesar de que en 2003 el CETRI facturó $4 millones por servicios a terceros, Scacchi aclara que el nivel de ingresos "no es un dato menor, pero no deja de ser un indicador entre otros más. El punto más destacado es que la UNL es pionera en transferencia de tecnología". La reflexión de Scacchi, en realidad, se remonta a un tema que ya en la década del 60 quitaba el sueño a los más brillantes científicos e investigadores de nuestro país: cómo lograr llevar la mayor cantidad de los conocimientos que se generan en los laboratorios de la universidad hacia quien los necesita, ya sea a la sociedad en general o al ámbito productivo en particular. En otros términos: se trata de lo que en el ámbito académico se conoce como transferencia de conocimiento.
Á‚¿Qué es la transferencia?
"Transferir tecnología es Á‚'llevarÁ‚' los resultados que obtienen los científicos a través de sus investigaciones a los lugares y las personas que los necesitan", define Scacchi y aclara que el objetivo "es que el conocimiento que se transfiere reciba una utilización práctica por parte de quiénes lo reciben, algo que nunca sucedió Á‚'naturalmenteÁ‚' en nuestro país en virtud del mal aprovechamiento que hay de la generación del conocimiento". En tal sentido, Scacchi entiende que éste es el motivo fundacional a partir del cual nace en 1994 el CETRI con el objetivo de gestionar y mejorar la conexión entre quien genera el conocimiento y quien lo consume.Pero además de las políticas de gestión específicas que se necesitan, es central que las Unidades de Vinculación Tecnológica (UVT) Á‚"“como se las conoce en la jerga científicaÁ‚"“ como el CETRI no solamente salgan al medio a ofrecer las tecnologías que tenemos en la UNL, sino que también pregunten qué es lo que necesita el medio. "En muchas casos, nos vamos a encontrar con que las necesidades pueden ser distintas a las que nosotros podemos ofrecer. Y, precisamente, lograr que las industrias identifiquen sus problemas y oportunidades y que hay grupos en la UNL que le pueden ayudar, es lo realmente complicado: el diálogo con las empresas no se puede automatizar en una computadora", afirmó Scacchi y agregó que "lo más importante que tenemos en la universidad no son los proyectos de investigación ni los paper publicados. El capital más importante que tenemos son nuestros recursos humanos, su formación y lo que pueden hacer potencialmente con esa formación".
Consciente de la importancia del desarrollo tecnológico en el mercado globalizado, Scacchi entiende que los países de todo el mundo "pueden cambiar su política monetaria y cambiaria de la noche a la mañana, pero lo que no puede hacer rápidamente es acceder a conocimientos para desarrollar un negocio. En Argentina, producíamos insulina y dejamos de hacerla porque, supuestamente, importarla era mejor negocio. Como terminó todo: nuestro país aceptó una donación de insulina de Brasil".
Pensar en la región
"Sería muy fácil decir que los gobiernos no tuvieron la visión para darse cuenta de que en la universidad somos los salvadores del mundo", afirma autocríticamente Scacchi al ser consultado por la relación entre la universidad y el ámbito nacional, provincial y municipal. "Para que una pareja funcione, los dos tienen que tener ganas. Si la pareja no funciona, es porque uno de los dos no quiere o, a veces, ninguno de los dos quiere que funcione", agrega. "Si yo tuviera una fábrica de televisores y mis clientes le compran el producto a otra empresa, Á‚¿es un problema mío o de mis clientes?"La historia de desencuentros no se limita solamente a la relación con el ámbito público. En tal sentido, refiriéndose a la realidad productiva local, Scacchi señala que "la gran mayoría de las empresas de Santa Fe y de la región son pymes que, en la mayoría de los casos, necesitan tecnología de gestión, es decir, tecnología blanda. Adolecen de todo este tipo de problemática de organización, de gestión, de comercialización, y esto hay que brindárselo al mismo tiempo que vamos solucionando un problema productivo en la planta, en la chacra o en el corral".
Asimismo, el director del CETRI despeja todas las dudas en torno del ámbito de trabajo de los investigadores y de los profesionales egresados de la propia universidad. "De ninguna manera pensamos que nuestros investigadores compiten con los profesionales de la zona. El profesional Á‚'usaÁ‚' el conocimiento que, por lo demás, está disponible para todos los profesionales. En cambio, el investigador genera conocimientos que no existen".
Dime que patentas, y te diré quién eres
Consultado sobre las herramientas que da la propiedad intelectual para proteger los resultados de la investigación, el Abog. Rubén Romano Á‚"“encargado de la temática en el CETRIÁ‚"“ entiende que a partir de la protección de las investigaciones "se transforma un paper o un informe de un docente en un producto encorsetado transable y negociable. Á‚¿Alguien pagaría algo que puede conseguirlo gratuitamente? Obviamente que no. Eso piensa el empresario. Entonces, cuando no se Á‚'empaquetaÁ‚' la tecnología, nadie la paga", añade Romano.Tal como aclara Romano, el conocimiento es, por principio jurídico, patrimonio común de la humanidad a menos que alguien se lo apropie a través de algún mecanismo como pueden ser las patentes. Para obtener una patente, el desarrollo debe ser nuevo, tener altura inventiva y tener aplicación industrial. "Por eso, tiene una importancia superlativa tener una política fuerte en este sentido", entiende Romano y concluye que además de la protección de los resultados de la investigación, "las patentes son uno de los instrumentos más importantes que puede tener una universidad para recuperar la inversión en investigación y desarrollo".