Nivel medio

Una experiencia educativa innovadora, en marcha

Viernes 19 de diciembre de 2014 / Actualizado el martes 23 de diciembre de 2014

El primer año de vida de la Escuela Secundaria de la UNL concluyó con un balance positivo. El buen desempeño de sus 60 alumnos y el alto nivel de asistencia señalan que lo que se anunciaba como un proyecto novedoso ya es una realidad.

En mayo de 2013, el Consejo Superior aprobaba el proyecto de creación de una Escuela Secundaria para la UNL, que se sumaba a las cuatro instituciones de enseñanza preuniversitaria con que contaba hasta entonces: Escuela Industrial Superior, Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja radicada en Esperanza, Escuela Primaria y Jardín La Ronda. El hecho, cerraba un largo proceso en el que se había dado forma a un proyecto ambicioso que buscaba además innovar en la formación humanístico-científica.
Este año, con 60 alumnos y un equipo de 19 docentes, aquel sueño comenzó a hacerse realidad. “El balance de este año es muy positivo”, aseguró la directora Nora Ojea. Y argumentó que así lo demuestran “las evaluaciones, los trabajos finales y el entusiasmo de los docentes con este proyecto. Los alumnos que tuvieron alguna dificultad en su desempeño lograron superarla y se integraron a la vida institucional a través del trabajo cooperativo, asociativo, que los ayudó además en su desarrollo personal”. 

Abriendo caminos
El grupo de alumnos que participa de esta experiencia, integró a 60 chicos provenientes de diferentes escuelas primarias. “Esta primera cohorte se formó luego del curso y examen de ingreso, con alumnos que egresaron de la Escuela Primaria de la UNL, pero también de otras instituciones y barrios, tanto del norte como del sur de la ciudad, de La Costa y de Santo Tomé”, agregó. De acuerdo con su evaluación, “el alto nivel de asistencia a clases –solo fue necesaria una reincorporación, por motivos de salud– y el hecho de que solo dos estudiantes tienen que recuperar desempeños en febrero, habla de que se sienten contenidos en este espacio, y que la propuesta didáctica y pedagógica logró motivarlos”.

Diseño 
La propuesta curricular resultó clave para lograr estos resultados. Durante el primer cuatrimestre se desarrolló un trayecto teórico-práctico, y al terminar esa etapa los alumnos que tenían alguna dificultad en los desempeños de comprensión para aprender los contenidos rindieron los exámenes finales.

La segunda parte del año se organizó por bimestres, en los que los chicos asistieron a seminarios, talleres y un ateneo final, donde integraron lo aprendido en diferentes asignaturas: “El disparador del trabajo en esta etapa es una situación-problema, en la que se forman espacios de conocimiento a partir de la convergencia de diferentes disciplinas. Las producciones fueron el resultado de un trabajo en el que cada disciplina  dio su respuesta al problema central trabajado. Todos los talleres se organizaron en torno a una meta central que fue el desarrollo del pensamiento científico y creativo a través de diferentes lenguajes”.

A modo de ejemplo, integrando Geografía, Biología y Danza un grupo de alumnos trabajó la idea de cambio, a partir de los conceptos de transformación de la tierra, evolución y movimientos corporales, respectivamente. Otros abordaron el concepto de frecuencia desde la Física, Idiomas (inglés y portugués), Teatro e Historia, y lo plasmaron en una puesta escénica; mientras que otro grupo elaboró una  revista de divulgación científica digital, a partir de lo aprendido en Biología, Lengua, Economía y Portugués.

Más allá de las aulas
La dinámica cotidiana en la Escuela Secundaria de la UNL también implica una propuesta diferente a la tradicional, ya que son los alumnos los que durante la jornada se dirigen a los diferentes espacios de conocimiento, donde los esperan los docentes para dar la clase, en ámbitos adaptados en cuanto a sus recursos. Entre estos, los correspondientes a las tecnologías de la información y la comunicación fueron los predominantes más allá del uso del libro de texto y del laboratorio. La escuela  cuenta y motiva el uso de las  computadoras correspondientes a las aulas virtuales, así como el uso de los teléfonos celulares para aplicaciones como el Google Maps, o las cámaras de fotos para realizar registros audiovisuales, como los realizados en un proyecto de extensión junto al Foro Cultural. 
“En la segunda parte del año, la Escuela tiene otra vida y eso tiene que ver con que el formato cambia, las estrategias de enseñanza se adecúan a esos nuevos formatos que son Seminarios, talleres y Ateneos”, afirma Ojea. En este sentido, además del trabajo en las aulas del edificio ubicado en  9 de julio 1963, la jornada extendida de los alumnos transcurrió en ámbitos como el Foro Cultural Universitario y el Predio UNL-ATE. “En este ciclo vimos a los 60 chicos transitar estos diferentes espacios de la Escuela y la Universidad, apropiándose de ellos tanto para su disfrute como para sentirse responsables de su cuidado”, destacó la directora.

Los desafíos 
“Todo esto no se hubiese logrado sin un equipo docente como el que tenemos, que apuesta a esta experiencia a la par de la gestión. Ellos demostraron mucho entusiasmo desde el primer día y se comprometieron con este proyecto que implica romper con la estructura clásica de las disciplinas. También destaco el apoyo del personal de administración, Cuerpo de Seguridad y Vigilancia de la Universidad (CUSEVI), y servicios generales que colaboran con la vida institucional, que en esta escuela no pasa solo por las aulas”, sintetizó Ojea.
Entre las metas para el próximo año, la directora enfatizó la articulación con otras escuelas de la UNL y de la provincia, a través del intercambio de experiencias y de conocimiento  en proyectos de investigación y de extensión. “Esta gestión cree que la investigación y la extensión –que son características del nivel superior- tienen que empezar a desarrollarse desde el nivel medio. Nuestro objetivo es formar a los chicos integralmente, sin dejar de contemplar –en particular en 4º y 5º año- la posibilidad de ofrecer materias electivas para los que se perfilan hacia carreras dentro del campo de las ciencias duras o de la salud, por ejemplo”.

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