Poco saludables

Adolescentes: estudian su dieta y riesgo cardiovascular

Viernes 12 de octubre de 2012 / Actualizado el viernes 12 de octubre de 2012

La investigación en una comunidad escolar mostró que, sólo en las bebidas, los jóvenes incorporan alrededor de un kilo de azúcar por semana. A pesar de los hábitos, los análisis muestran que las repercusiones en la salud no se hacen evidentes a esa edad.


Gaseosas, jugos y bebidas alcohólicas, sumado a una pobre actividad física y una dieta inadecuada explican que hoy el 21% de los adolescentes tenga sobrepeso. Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) estudiaron a cerca de 500 alumnos de una escuela media del departamento La Capital. Los objetivos fueron conocer sus hábitos alimentarios, de actividad física y realizar mediciones antropométricas y de presión arterial así como análisis bioquímicos para establecer los estados nutricionales, con la atención puesta especialmente en los factores de riesgo cardiovascular.
Del total de alumnos estudiados, el 21,3% se excede en su peso lo que lleva a que 13,8% presente sobrepeso y 7,4% obesidad. Al evaluar el tipo de actividad, se volvió evidente para los investigadores que el 84% de las mujeres realizan entre baja y moderada actividad, mientras que entre los varones la cifra es del 62%.
Si se consideran en su conjunto estos datos, el escenario de riesgo cardiovascular parece comprometido, sin embargo se encuentran en el rango de lo que se espera para esa población. 17% de las mujeres y 3% de los varones tienen aumentado el riesgo cardíaco medido a través de la circunferencia de cintura y el 9% del total de los participantes de la investigación presentan hipertensión.
“Los adolescentes no muestran signos evidentes de alteraciones a pesar de la alimentación inadecuada”, aclaró María del Carmen Contini, docente e investigadora de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la UNL.

Qué comen
Las encuestas sobre hábitos y calidad alimentaria evidenciaron patrones típicos de dietas modernas americanas. “El objetivo era ver cómo la alimentación podía estar previniendo o favoreciendo tanto la hipertensión como todo lo que está asociado con la enfermedad cardiovascular”, destacó Florencia Cuneo, docente e investigadora de la FBCB.
De acuerdo a las respuestas brindadas por más de 400 alumnos, la alimentación característica incluye cantidades importantes de alimentos ricos en azúcar, grasas, sodio y colesterol como carnes rojas, cereales y panificados, comidas rápidas, snacks, bebidas azucaradas y golosinas. Los productos ricos en sodio más consumidos fueron panificados, quesos grasos y mayonesa.
“La alimentación recomendada como protectora para la hipertensión arterial no fue observada en ninguno de los adolescentes estudiados”, recalcó Cuneo.
Nueves de cada diez de los participantes requiere cambios profundos en su dieta para volverla saludable y protectora del sistema cardiovascular. Apenas el 10% requeriría cambios menos exigentes. “Es preocupante que el 0%, es decir, ninguno, tenga una dieta saludable”, reflexionó Contini.
Cada uno de los alumnos que participó en la investigación, previo consentimiento de sus padres, recibió un informe. “El sólo hecho de participar ya es una forma de generar conciencia”, destacó.

Qué beben
Pero los adolescentes no sólo comen, también beben y el consumo de bebidas no es un aspecto menor a la hora de evaluar la calidad alimentaria. De hecho, de todas las calorías que requiere un adolescente por semana, su consumo de bebidas aporta el equivalente a dos de las jornadas de la semana. El consumo promedio semanal de azúcar a través de bebidas fue de un kilo.
“Al encontrar sobrepeso y obesidad hay que buscar por el lado de las bebidas porque si bien la alimentación de los adolescentes no es de buena calidad, no ingieren mucha comida pero sí beben muchas bebidas con endulzantes calóricos”, subrayó Cuneo.
Esto es un problema nuevo ya que históricamente no existía la variedad de bebidas que se ofrecen actualmente y su rol estaba mucho más restringido a la hidratación.
“Los adolescentes incorporan prácticamente la mitad de la energía total recomendada a través de lo que beben”, señaló.
 

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