Ciencia y Técnica UNL
El agua dulce, un recurso finito y desprotegido
Martes 29 de abril de 2003
Siete mil millones de personas sufrirán de escasez de agua en 60 países a mediados de este siglo. El tema fue abordado en el III Foro Mundial del Agua. Docentes de la FICH reflexionan sobre uno de los problemas más urgentes que enfrenta la humanidad.
Parece el argumento de una película, pero como en tantas otras oportunidades la realidad supera a la ficción: en unas pocas decenas de años, cerca de mitad del siglo, nada menos que siete mil millones de personas en todo el mundo sufrirán de escasez de agua, un recurso tan necesario en nuestra vida como el aire que respiramos.
De acuerdo con el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, denominado Agua para todos, agua para la vida, elaborado por Unesco, la escasez mundial de agua obedecerá al cambio climático, aunque también se evalúan como factores incidentes el crecimiento de la población y la contaminación ambiental.
El tema fue abordado en el III Foro Mundial del Agua que se desarrolló el pasado mes de marzo en Kyoto, Japón, con la asistencia de 102 países. Las conclusiones del encuentro, documento clave para la generación de políticas públicas destinadas a la protección del recurso, fueron analizadas por un grupo de especialistas de la Facultad de Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quienes reclamaron "políticas de gobierno más efectivas" capaces de generar cambios que puedan modificar el actual panorama.
"Las reservas hídricas juegan un papel cada vez más importante en el consenso mundial, en relación con los condicionantes originados tanto por su disponibilidad como por la dinámica propia de la demanda, entre las que merecen especial atención las situaciones de conflicto en sistemas hídricos jurisdiccionalmente compartidos, limítrofes y/o transfronterizos", indica en un escrito un grupo de investigadores de la FICH de la UNL.
"Una meta impostergable –continúa– es el desarrollo de políticas o planes de acción que, mediante la implementación de estrategias de gestión integrada y sustentable de las reservas hídricas, garanticen la renovabilidad que describe el ciclo del agua en la naturaleza, meta que sólo podrá alcanzarse si se cuenta con una adecuada evaluación de las reservas y su consiguiente categorización como recursos, en función de su cantidad, calidad y ocurrencia".
Dicho grupo viene trabajando en la gestión del agua desde hace años, mereciendo resaltarse el rol desempeñado en la Gestión de Acuíferos Transfronterizos, entre los cuales se destaca el caso del Acuífero Guaraní, importante reserva de agua dulce ubicada en la región sudamericana.
En este contexto, Argentina se ubica en el puesto número 43, lo que la coloca en un envidiable lugar. "Entre los ríos, los recursos subterráneos, el Acuífero Guaraní y los hielos continentales, Sudamérica es una mina de oro en cuanto a los recursos hídricos que dispone", indicaron los investigadores de la FICH.
"El agua dulce es un recurso precioso y finito, crucial para el desarrollo sostenible, el crecimiento económico, la estabilidad social y el alivio de la pobreza", agregaron, haciendo referencia a los puntos fundamentales incluidos en la Declaración Ministerial del III Foro: agua potable y saneamiento, agua para alimentación y desarrollo rural, prevención de la contaminación y conservación de los ecosistemas, y mitigación de desastres y manejo del riesgo.
"Las conclusiones del II Foro Mundial del Agua celebrado en La Haya en 2000, la Cumbre de Johannesburgo en 2002, el reciente informe de Unesco y la Declaración Ministerial de este III Foro Mundial de Kyoto no hacen más que señalar que la satisfacción de las necesidades hídricas básicas de abastecimiento y saneamiento, la protección de los ecosistemas, el tratamiento de los recursos hídricos compartidos, el manejo de riesgo, la valoración de los recursos hídricos, entre otros, constituyen metas claves para garantizar nuestra futura subsistencia", afirman los investigadores en su trabajo.
Para eso es necesario, aclaran, que las naciones vuelvan "más efectivas sus políticas de gobierno, mejorando su capacidad técnica, adecuando sus finanzas e instrumentando y promoviendo la participación de la comunidad".
Asimismo se propone reducir a la mitad la población sin cobertura de agua potable y saneamiento en el 2015; se llama a "hacer el esfuerzo en reducir el manejo no sustentable del agua y mejorar la eficiencia en el uso agrícola del agua"; y finalmente se plantea "minimizar los daños causados por desastres mediante el mejoramiento de intercambio y uso compartido de datos, conocimiento y experiencia".
De acuerdo con el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, denominado Agua para todos, agua para la vida, elaborado por Unesco, la escasez mundial de agua obedecerá al cambio climático, aunque también se evalúan como factores incidentes el crecimiento de la población y la contaminación ambiental.
El tema fue abordado en el III Foro Mundial del Agua que se desarrolló el pasado mes de marzo en Kyoto, Japón, con la asistencia de 102 países. Las conclusiones del encuentro, documento clave para la generación de políticas públicas destinadas a la protección del recurso, fueron analizadas por un grupo de especialistas de la Facultad de Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quienes reclamaron "políticas de gobierno más efectivas" capaces de generar cambios que puedan modificar el actual panorama.
"Las reservas hídricas juegan un papel cada vez más importante en el consenso mundial, en relación con los condicionantes originados tanto por su disponibilidad como por la dinámica propia de la demanda, entre las que merecen especial atención las situaciones de conflicto en sistemas hídricos jurisdiccionalmente compartidos, limítrofes y/o transfronterizos", indica en un escrito un grupo de investigadores de la FICH de la UNL.
"Una meta impostergable –continúa– es el desarrollo de políticas o planes de acción que, mediante la implementación de estrategias de gestión integrada y sustentable de las reservas hídricas, garanticen la renovabilidad que describe el ciclo del agua en la naturaleza, meta que sólo podrá alcanzarse si se cuenta con una adecuada evaluación de las reservas y su consiguiente categorización como recursos, en función de su cantidad, calidad y ocurrencia".
Dicho grupo viene trabajando en la gestión del agua desde hace años, mereciendo resaltarse el rol desempeñado en la Gestión de Acuíferos Transfronterizos, entre los cuales se destaca el caso del Acuífero Guaraní, importante reserva de agua dulce ubicada en la región sudamericana.
Una mina de oro
De acuerdo con una clasificación elaborada por Unesco, el país y el territorio del mundo más pobre en agua es Kuwait, con sólo 10 m2 anuales por habitante. Mientras tanto, si se exceptúan Groenlandia y Alaska, los territorios y países que más agua poseen son la Guyana Francesa (812.121 m2 anuales por habitante), e Islandia, con 609.319 m2.En este contexto, Argentina se ubica en el puesto número 43, lo que la coloca en un envidiable lugar. "Entre los ríos, los recursos subterráneos, el Acuífero Guaraní y los hielos continentales, Sudamérica es una mina de oro en cuanto a los recursos hídricos que dispone", indicaron los investigadores de la FICH.
"El agua dulce es un recurso precioso y finito, crucial para el desarrollo sostenible, el crecimiento económico, la estabilidad social y el alivio de la pobreza", agregaron, haciendo referencia a los puntos fundamentales incluidos en la Declaración Ministerial del III Foro: agua potable y saneamiento, agua para alimentación y desarrollo rural, prevención de la contaminación y conservación de los ecosistemas, y mitigación de desastres y manejo del riesgo.
"Las conclusiones del II Foro Mundial del Agua celebrado en La Haya en 2000, la Cumbre de Johannesburgo en 2002, el reciente informe de Unesco y la Declaración Ministerial de este III Foro Mundial de Kyoto no hacen más que señalar que la satisfacción de las necesidades hídricas básicas de abastecimiento y saneamiento, la protección de los ecosistemas, el tratamiento de los recursos hídricos compartidos, el manejo de riesgo, la valoración de los recursos hídricos, entre otros, constituyen metas claves para garantizar nuestra futura subsistencia", afirman los investigadores en su trabajo.
Para eso es necesario, aclaran, que las naciones vuelvan "más efectivas sus políticas de gobierno, mejorando su capacidad técnica, adecuando sus finanzas e instrumentando y promoviendo la participación de la comunidad".
Aspectos de la Declaración
Se estima que hay unos 12.000 km2 de agua contaminada en el mundo entero, es decir una cantidad superior a la que contienen en total las diez cuencas fluviales más grandes del mundo en cualquier época del año. Si la contaminación sigue el mismo ritmo de crecimiento que la población, en el año 2050 el mundo habrá perdido efectivamente 18.000 km2 de agua dulce. Sobre este punto –y a fin de reducir los peligros a la salud y al medio ambiente– la Declaración Ministerial del Foro promueve "el conocimiento del agua y de los impactos positivos y negativos de las actividades humanas en las cuencas, y una legislación que garantice la protección y uso sustentable de los recursos hídricos y la prevención de la contaminación".Asimismo se propone reducir a la mitad la población sin cobertura de agua potable y saneamiento en el 2015; se llama a "hacer el esfuerzo en reducir el manejo no sustentable del agua y mejorar la eficiencia en el uso agrícola del agua"; y finalmente se plantea "minimizar los daños causados por desastres mediante el mejoramiento de intercambio y uso compartido de datos, conocimiento y experiencia".
Espere por favor....