Ciencia y Técnica UNL
Monitoreo de extremos climáticos
Lunes 22 de diciembre de 2003
Los profundos cambios obligan a pensar cómo prevenir consecuencias que perjudiquen la calidad de vida. Investigadores de la UNL estudian los fenómenos hídricos de la región. El estudio lo realizan científicos de la FICH.
El cambio climático y los últimos desastres naturales han hecho reflexionar a investigadores de todo el mundo sobre cómo prevenir consecuencias que pueden perjudicar seriamente nuestra calidad de vida.
Docentes de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) estudian los eventos hídricos a distintas escalas temporales en la provincia de Santa Fe, a través de proyectos subsidiados por la institución (en el marco de los Cursos de Acción para la Investigación y el Desarrollo, CAI+D).
"El análisis del comportamiento de la variabilidad climática en la región durante el último siglo, los fenómenos extremos (déficit y excesos de agua) que han afectado la región, sus causas y sus efectos, y el monitoreo del clima a tiempo real son los objetivos principales de este equipo de trabajo", indican las Ing. Susana Vanlesberg y Marcela Ghietto, docentes e investigadoras de la FICH.
En este sentido, indican que "desde hace algún tiempo se está trabajando sobre la base de obtener estos indicadores para la región que permitan -precisamente- monitorear los eventos extremos y alertar sobre este tipo de fenómenos", agregando que la intención es que el trabajo llegue "a quienes tienen en sus manos el poder de tomar decisiones, en el sentido de avisar a quienes lo necesitan, para tomar los recaudos necesarios".
El objetivo central del grupo es realizar el monitoreo de la evolución mensual de las condiciones de sequía y humedad imperantes en la región y provincias vecinas, como parte de su programa de investigación de los fenómenos extremos, abordando una problemática que preocupa cada vez más a los habitantes de la zona.
La sequía -ni más ni menos que un déficit significativo en la disponibilidad de humedad debido a lluvias menores que lo normal- tiene varias consecuencias preocupantes: más allá del costo en términos monetario, los impactos de la sequía en la sociedad, la economía y en el ambiente son de una gran magnitud.
"Este tipo de eventos extremos afecta en forma directa a las actividades agrícolas y ganaderas; pero indirectamente afecta a la sociedad y a distintos sectores altamente relacionados con el campo. El alto nivel de vulnerabilidad que presenta la sociedad frente a este fenómeno extremo, los cambios en la variabilidad climática y la mayor ocurrencia de eventos de este tipo alimentan la preocupación y el trabajo científico en establecer sistemas de monitoreo de situaciones climáticas extremas y sistemas de pronósticos de estos fenómenos con el objetivo firme de disminuir la vulnerabilidad socio-productiva", dicen las investigadoras.
Para conocer y "prever" este tipo de extremos climáticos se recurre al análisis del comportamiento de este tipo de variabilidad climática, para indagar acerca de cómo evolucionaron en el tiempo y el espacio las distintas sequías ocurridas en el último siglo -período instrumental-, conocer sus causas y cómo afectaron a la región donde se desarrollaron.
El plan para sequías debería constar de tres partes: monitoreo y alerta temprana, valoración de riesgo e impacto, y mitigación y respuesta. Respecto del primer punto "es vital la valoración de la disponibilidad de agua tanto para el corto como el largo plazo, y esto tanto en el caso de sequía como de inundaciones. Por supuesto que en el caso de las sequías adquiere mayor relevancia", dicen las docentes.
"Existe una serie de indicadores del nivel de humedad existente que está siendo usada en algunas partes del mundo afectadas muy frecuentemente por este tipo de eventos como herramientas para monitorear las sequías. Es claro que un simple número no es adecuado para medir la compleja interrelación de los componentes del ciclo hidrológico, pero sí puede ser de gran ayuda en determinar según sus valores niveles de disponibilidad de agua: aviso - alerta - emergencia - racionamiento".
Finalmente, señalan que "los usuarios potenciales de esta información son aquellos sectores económicos cuya actividad depende del aporte pluvial: en este grupo se puede incluir al sector agrícola, ganadero y forestal. En el sector oficial, los resultados pueden ser la clave para los distintos organismos relacionados con las actividades productivas mencionadas, con el manejo del agua y los recursos naturales, con las áreas de salud y sanidad, por sólo mencionar algunos".
Trabajo realizado por: Ing. Marcela Ghietto, Ing. Susana Vanlesberg (FICH - UNL)
Docentes de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) estudian los eventos hídricos a distintas escalas temporales en la provincia de Santa Fe, a través de proyectos subsidiados por la institución (en el marco de los Cursos de Acción para la Investigación y el Desarrollo, CAI+D).
"El análisis del comportamiento de la variabilidad climática en la región durante el último siglo, los fenómenos extremos (déficit y excesos de agua) que han afectado la región, sus causas y sus efectos, y el monitoreo del clima a tiempo real son los objetivos principales de este equipo de trabajo", indican las Ing. Susana Vanlesberg y Marcela Ghietto, docentes e investigadoras de la FICH.
En este sentido, indican que "desde hace algún tiempo se está trabajando sobre la base de obtener estos indicadores para la región que permitan -precisamente- monitorear los eventos extremos y alertar sobre este tipo de fenómenos", agregando que la intención es que el trabajo llegue "a quienes tienen en sus manos el poder de tomar decisiones, en el sentido de avisar a quienes lo necesitan, para tomar los recaudos necesarios".
El objetivo central del grupo es realizar el monitoreo de la evolución mensual de las condiciones de sequía y humedad imperantes en la región y provincias vecinas, como parte de su programa de investigación de los fenómenos extremos, abordando una problemática que preocupa cada vez más a los habitantes de la zona.
Qué es la sequía
"La sequía es un desastre natural que afecta directa e indirectamente a distintos sectores de la sociedad", introducen las investigadoras y continúan: "La ocurrencia de un evento extremo de déficit hídrico (sequía) es determinada a través del seguimiento y análisis del comportamiento de variables como precipitación, temperatura, humedad del suelo, condiciones de la vegetación, etc. Cuando estas variables exhiben valores por debajo de los normales durante una secuencia de meses, por ejemplo más de tres consecutivos, se está en condiciones de declarar la presencia de un fenómeno de esta naturaleza".La sequía -ni más ni menos que un déficit significativo en la disponibilidad de humedad debido a lluvias menores que lo normal- tiene varias consecuencias preocupantes: más allá del costo en términos monetario, los impactos de la sequía en la sociedad, la economía y en el ambiente son de una gran magnitud.
"Este tipo de eventos extremos afecta en forma directa a las actividades agrícolas y ganaderas; pero indirectamente afecta a la sociedad y a distintos sectores altamente relacionados con el campo. El alto nivel de vulnerabilidad que presenta la sociedad frente a este fenómeno extremo, los cambios en la variabilidad climática y la mayor ocurrencia de eventos de este tipo alimentan la preocupación y el trabajo científico en establecer sistemas de monitoreo de situaciones climáticas extremas y sistemas de pronósticos de estos fenómenos con el objetivo firme de disminuir la vulnerabilidad socio-productiva", dicen las investigadoras.
Para conocer y "prever" este tipo de extremos climáticos se recurre al análisis del comportamiento de este tipo de variabilidad climática, para indagar acerca de cómo evolucionaron en el tiempo y el espacio las distintas sequías ocurridas en el último siglo -período instrumental-, conocer sus causas y cómo afectaron a la región donde se desarrollaron.
Qué puede hacerse
"Puede hacerse mucho para tratar de mitigar o disminuir la vulnerabilidad de la sociedad frente a este tipo de eventos", anuncian las profesionales. "Una forma -agregan- es mejorar el conocimiento de la climatología regional que provea información crítica sobre la frecuencia e intensidad de estos fenómenos. Identificar los factores que expliquen quiénes y qué están bajo riesgo y cómo desarrollar e implementar una amplia variedad de acciones de mitigación y programas para reducir el impacto de futuros eventos de este tipo".El plan para sequías debería constar de tres partes: monitoreo y alerta temprana, valoración de riesgo e impacto, y mitigación y respuesta. Respecto del primer punto "es vital la valoración de la disponibilidad de agua tanto para el corto como el largo plazo, y esto tanto en el caso de sequía como de inundaciones. Por supuesto que en el caso de las sequías adquiere mayor relevancia", dicen las docentes.
"Existe una serie de indicadores del nivel de humedad existente que está siendo usada en algunas partes del mundo afectadas muy frecuentemente por este tipo de eventos como herramientas para monitorear las sequías. Es claro que un simple número no es adecuado para medir la compleja interrelación de los componentes del ciclo hidrológico, pero sí puede ser de gran ayuda en determinar según sus valores niveles de disponibilidad de agua: aviso - alerta - emergencia - racionamiento".
Finalmente, señalan que "los usuarios potenciales de esta información son aquellos sectores económicos cuya actividad depende del aporte pluvial: en este grupo se puede incluir al sector agrícola, ganadero y forestal. En el sector oficial, los resultados pueden ser la clave para los distintos organismos relacionados con las actividades productivas mencionadas, con el manejo del agua y los recursos naturales, con las áreas de salud y sanidad, por sólo mencionar algunos".
Trabajo realizado por: Ing. Marcela Ghietto, Ing. Susana Vanlesberg (FICH - UNL)