Tópicos: breve historia de una publicación filosófica santafesina
Jueves 25 de junio de 2026 / Actualizado hace 1 día, 3 horas
Nacida en 1993, la revista ha tenido un crecimiento sostenido, llegando a posicionarse como referencia a nivel nacional y latinoamericano. Un recorrido histórico y académico que fomentó una actitud filosófica pluralista.
El número 1 de Tópicos. Revista de Filosofía de Santa Fe fue publicado en 1993, por iniciativa de un grupo de filósofas y filósofos santafesinos que se encontraban vinculados a la carrera de Filosofía que, en aquel entonces, se dictaba en la Universidad Católica de Santa Fe.
La revista nació como órgano de difusión de ARFIL (Asociación Revista de Filosofía de Santa Fe), con un programa editorial que la propia Comisión de Redacción enunció con precisión en aquel número inaugural. Tomando como epígrafe un pasaje de los Tópicos de Aristóteles, esa presentación fundacional definía el espíritu de la revista: ni dogmatismo apodíctico ni escepticismo resignado; un espacio intersubjetivo construido sobre el diálogo racional y la argumentación, en el que las pretensiones de validez se ponen genuinamente a prueba. A ese programa filosófico se sumaba una vocación territorial explícita: la revista no pretendía hacerse “desde ningún lugar”, sino desde Santa Fe, como espacio de expresión para las investigaciones de la región, pero también abierto a la colaboración nacional e internacional.
Los primeros tres números estuvieron a cargo de la mencionada Comisión de Redacción, cuyos miembros eran Aníbal Fornari, Julio De Zan, María Elena Candioti, Silvia Brussino y Graciela Clément. La revista también contaba con una Comisión Ejecutiva integrada por María Inés Prono, Juan Carlos Aviani, Roxana Prósperi, Diana López y Fernando Bahr. A partir del número 4 (1996), Julio De Zan tomó el rol de Director y María Inés Prono el de Secretaria. Este esquema se mantuvo hasta el número 18 (2010), cuando Fernando Bahr asumió la dirección; cargo que desempeñó a su vez hasta el número 44 (2022), cuando Esteban Ponce fue nominado para la dirección y Manuel Tizziani fue designado Secretario de Redacción. Manuel Berrón, María del Pilar Britos, María Elena Candioti, Ricardo Cattaneo, Aníbal Fornari, Diana López, Santiago Prono y María Sol Yuan integran el actual Comité Editorial.
En estas tres décadas, la continuidad de la publicación no estuvo exenta de avatares, aunque el año 2000 constituyó la única interrupción: la crisis económica que asolaba al país impidió la edición de la revista, y los números 8 y 9 aparecieron juntos al año siguiente. Fuera de ese episodio, la revista se publicó sin interrupciones, financiada durante poco más de dos décadas con recursos provenientes de distintas fuentes: el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, la Universidad Católica de Santa Fe, proyectos de investigación del CONICET dirigidos por miembros de ARFIL y por los propios fondos de ARFIL. Hasta 2008, se editó un único número por año; a partir de 2009, el crecimiento natural de la revista y la necesidad de mejorar su lugar en los sistemas de indexación, llevaron a adoptar la periodicidad semestral, que se mantuvo por más de una década.
Un salto cualitativo se produjo en agosto de 2015, con la firma de un convenio de cooperación entre ARFIL y la Universidad Nacional del Litoral. A partir de ese acuerdo, la Facultad de Humanidades y Ciencias y Ediciones UNL asumieron un fuerte compromiso institucional, aportando los recursos humanos, técnicos y económicos necesarios para garantizar la continuidad y el fortalecimiento de la revista. A su vez, el acuerdo permitió incorporar una versión digital de todos los trabajos en la plataforma OJS y de relevar a los miembros de la Asociación de la necesidad de gestionar los recursos económicos para la edición de cada número, concentrando sus energías en el trabajo editorial. La mayor visibilidad digital, la consolidación de un equipo de trabajo estable y la incorporación de nuevas indexaciones se tradujeron en un crecimiento sostenido del flujo de colaboraciones: de los cuatro o cinco artículos que se incluían en cada número hacia 2013, se pasó a quince en cada uno de los dos números publicados en 2022. Para sostener ese crecimiento, también fue crucial el apoyo brindado por el Programa de Desarrollo Editorial de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL, a través de las diversas personas que lo integraron: Julieta Passeggi, Romina Kippes y Carina Toibero.
Entre 2021 y 2022 se tomaron otras dos decisiones vinculadas a ese crecimiento: la migración a un formato íntegramente digital –que eliminó el tope de artículos por volumen impuesto por la edición en papel– y la adopción del sistema de “publicación continua”, a partir de 2023, con el objetivo de reducir los tiempos de edición, que habían llegado a dilatarse a veces hasta dos años.
En el marco de esa consolidación, la revista incorporó también la sección “Dossier”, presente de manera sistemática desde el número 33 (2017), con un antecedente en el número 14 (2006). Esta sección permitió dar lugar a propuestas temáticas coordinadas por investigadores de instituciones de la Argentina y el exterior. Hoy, con más de treinta años de publicación ininterrumpida, y con una presencia sostenida en repositorios como SciELO y Redalyc, Tópicos se ha consolidado como una de las revistas de filosofía de referencia en el ámbito académico argentino y latinoamericano, alcanzando el nivel Q3 del índice Scimago en 2025.
En aquella presentación de 1993, dijimos, los fundadores enunciaron un programa editorial que se asentaba sobre dos convicciones: por un lado, en fomentar “una actitud filosófica pluralista, que respeta y toma en serio la diferencia de los puntos de vista, como expresión a la vez de complejidad de lo real y de la finitud del pensamiento humano para alcanzar una comprensión adecuada y definitiva de la verdad”; por otro, en lograr que “Tópicos represente especialmente a Santa Fe en este campo de la cultura” que es la filosofía. Casi tres décadas y media después, los miembros de la segunda generación tenemos buenas razones para sostener que la vida y el contenido de la Revista se han mantenido fiel a aquel espíritu y han logrado el objetivo, asumiendo el desafío de construir una publicación de alta calidad académica que, desde “una situacionalidad geográfica y cultural”, se ha empeñado en –como decía Richard Rorty– “mantener viva esta conversación en la que consiste la civilización misma”.
Espere por favor....